¿Quien más odia a Petro?
Por: Contrapunto.co
http://www.contrapunto.co
Analistas, polítógos y antigos aliados descontenos con gestión del alcalde


El alcalde Gustavo Petro ha sorprendido a la opinión pública con propuestas que se debaten entre lo audaz y lo indefendible, sin embargo copartidarios, recicladores y sectores de izquierda, así como periodistas y generadores de opinión están cada vez más convencidos que la gestión del alcalde poco menos que caótica. Aquí una recopilación de las publicaciones más ácidas y críticas del alcalde y su gestión:



  Una catástrofe llamada Petro (María Isabel Rueda)

Así él sostenga tácticamente lo contrario, los bogotanos nos hemos mostrado en extremo tolerantes con el alcalde Petro.


Venimos soslayando sus improvisaciones, sus fracasos, sus contradicciones, sus impuntualidades, su intolerancia, sus reversas, sus rarezas y su extraordinaria ineptitud. Los ciudadanos cargamos un sentimiento de culpa con los reinsertados. Hasta los elegimos para cargos que les quedan grandes. Pero todos queremos que el experimento Petro funcione, no solo por el bien de la ciudad, sino para que la guerrilla aún no desmovilizada vea que tiene un espacio en la institucionalidad para cambiar las cosas. Por eso mismo, las Farc deben estar aterradas con Petro: si él es la muestra que tenemos a mano de lo que un exguerrillero puede hacer cuando llega al poder, ¿cómo esperan las Farc que los colombianos encontremos comprensibles sus protestas armadas contra la ineficacia del Estado, una de las principales banderas de su rebeldía?


También han sido notoriamente mansos ante la catástrofe Petro los medios de comunicación. Eso se debe, en buena parte, a que el Alcalde cuenta con un presupuesto de 80.000 millones anuales, ahora centralizados en la ETB, a manos de un tal Mr. Pizza que puso ahí de gerente, para comprar propaganda. Algunos medios prefieren la pauta a la ciudad. Y después critican a Pacific Rubiales...


Pero ha llegado la hora de enfrentarnos con la verdad. No solo la Bogotá de Petro no ha avanzado un ápice en nada, sino que viene retrocediendo en infraestructura, empleo, movilidad, construcción, el derecho del acceso al agua, y ahora lo hará en aseo.


Petro ha empoderado a un controvertido personajillo que funge de gerente de la Empresa de Acueducto (¿será cierto que hace diabluras con un cuñado de Petro?) como instrumentador del atentado de dejar sin agua a Cundinamarca para forzar la construcción de vivienda en el centro ampliado de la ciudad, como le gusta hacer a Petro las cosas: a las malas, estilo dictador.


Y así como a la ETB Petro la convertirá en central de medios, al Acueducto en recolector de basuras. Si no se les aplica a estos planes otra de las reversas a las que nos tiene acostumbrada esta administración, la ciudad se verá abocada a una emergencia sanitaria que la devolverá a las aciagas épocas en que la basura, manejada por la Edis, no se recogía en Bogotá.


¿Qué sentido tiene que al tiempo en que se aumenta su planta en 122 personas, se le quite a la Uaesp la principal función para la cual se creó, como es la recolección de basuras, para trasladársela al Acueducto, que maneja un servicio absolutamente distinto? El contralor de Bogotá, doctor Diego Ardila, tiene una pista: la Uaesp puede hacer contratación directa hasta por 255 millones de pesos. El Acueducto, que no se rige por la ley 80, puede en cambio hacer contratación a dedo por valor de miles de millones. ¿Eso les dice algo? Y si la compra directa de los camiones de la nueva Edis por parte del Acueducto se llega a enredar por la premura, Petro ya ha salido a dar una orden conocida: "exprópiese". Se expropiarán los camiones de basura de los contratistas privados, porque dizque son de la ciudad. No porque lo diga la ley, sino porque lo dice Petro. Ya la Procuraduría ha salido a advertir que estos planes son ilegales, y el Contralor de la ciudad viene solicitando, infructuosamente, que le muestren los estudios ante esta absoluta falta de planeación.

eltiempo.com
María Isabel Rueda
  Petro y el arte de la destrucción (Yesid Reyes)


No creo que la deconstrucción sea una tarea más simple y carente de valor; por el contrario, estoy convencido de que requiere una buena aptitud analítica, solidez conceptual y agilidad mental, características de las que hizo gala Petro mientras como congresista de la oposición lideró importantes debates. Pero es evidente que tiene enormes dificultades para proponer soluciones y defenderlas; conseguir que la movilidad en Bogotá mejore retirando de circulación la mitad de los vehículos en lugar de la tercera parte de los mismos, no es muestra de gran creatividad; como tampoco lo es la negativa a construir la ALO, una avenida que permitiría retirar de las calles bogotanas todo el tráfico de carga pesada e intermunicipal de pasajeros cuyo destino no es la capital, pero que contribuye a congestionarla.

 

Comprendo que el burgomaestre no sea experto en temas penales y que su mayor acercamiento a ese delito hayan sido sus manifestaciones públicas sobre la posibilidad de fusionar las empresas de servicios públicos. Pero resulta difícil de entender que prefiera protagonizar una larga discusión por twitter con Daniel Coronell sobre las supuestas motivaciones del informe periodístico y que se muestre dispuesto incluso a debatirlas judicialmente, en lugar de ensayar unas breves explicaciones constructivas en el espacio que el noticiero le ofreció para hacerlo.


Quizás ese rasgo predominante de la personalidad del alcalde sea el que explique el paulatino derrumbe de un equipo de trabajo bien escogido, en el que destacaban personas que prometían ser un buen complemento del burgomaestre porque han demostrado ser recursivas, con iniciativa y habilidad política, como Navarro Wolff. Todo parece indicar que Petro, sin proponérselo, está poniendo sus grandes capacidades deconstructivas al servicio de un nuevo propósito: destruir su propia imagen; y va por buen camino.


www.elespectador.com

Yesid Reyes Alvarado

  Inspirados en Samuel Moreno (Héctor Riveros)

Si la Alcaldía de Bogotá estuviera sujeta al control de la Superintendencia de Industria y Comercio debería multarla por información engañosa, tal como lo ha hecho con empresas que promocionan productos como el Revertrex y otros. El Alcalde Gustavo Petro comunicó que se había llegado a un acuerdo con las empresa contratada para dar por terminado el contrato celebrado para la construcción de las obras de adecuación de la Carrera 7a. para que por allí funcionara un “Transmilenio ligero”, con el fin de facilitar una nueva prueba esta vez de un proyecto de tranvía.


Petro fue especialmente locuaz en la rueda de prensa. Puso de ejemplo a los contratistas a los que calificó como un “nuevo tipo de empresarios que en vez de amansar fortunas” construyen un Nuevo “tipo de ética empresarial”. En medio del entusiasmo agregó que el arreglo no le “costará ni un peso a los bogotanos”. El Alcalde engaña. Acude una vez más a un sofisma, esto es, a un argumento aparente con el que se quiere defender o persuadir lo que es falso. Dijo que los contratistas no cobrarían indemnización pero escondió que en el acuerdo se convino que Bogotá pagará una suma, que se estima en aproximadamente 2.500 millones de pesos que es lo que ya se ha gastado y que habrá que reconocerle al contratista.


El Alcalde no dijo que ese contrato era el más pequeño de los celebrados para desarrollar el “transmilenio liviano” por la Carrera Séptima, como cualquier comerciante inescrupuloso, de los que serian objeto de sanción por parte de la Superintendencia, escondió que sobre la Séptima hay otro contrato, unas diez veces más cuantioso que el de la construcción, que es el de la operación, el cual se encuentra en ejecución y respecto del cual los contratistas han dicho que las pérdidas pueden estar llegando a 100.000 millones de pesos. Supongamos que el Alcalde sigue siendo tan buen negociador y que los operadores también sean de esos “nuevos empresarios” que no buscan “amasar fortunas” y que con esa nueva ética mpresarial, no logremos perder sino la cuarta parte, es decir que por esa vía tendremos que sumar en la cuenta de recursos perdidos en la Carrera Séptima por cuenta de los caprichos de los alcaldes de turno.


Petro no estaba obligado y por eso no lo hizo, a recordar que Samuel Moreno, un alcalde tan creativo como él, tampoco le gustó lo que encontró como proyecto para la Carrera Séptima y prefirió dejar perder los 9.000 millones de pesos que habían costado los estudios y diseños para construir una troncal de “Transmilenio pesado” y en defensa de esa vía histórica y emblemática para la ciudad tomó la decisión de archivar la idea y abrir un juego de lluvia de ideas que terminó en el “transmilenio liviano”. Entonces como ahora no había nigún estudio que justificara que la fórmula adoptada era mejor que la otra. En eso ha habido continuidad entre los dos gobiernos, no todo ha sido ruptura.


Petro omitió decir que el cambio del proyecto convierte en inútiles algunas de las obras contratadas con el consorcio Confase en desarrollo de la fase III de Transmilenio, como el puente de la 7a. con 26 y la estación subterránea frente al Museo nacional en la Calle 32, porque esas dos obras tendrán que –al menos- adecuarse- para dar paso a los largos tranvías con los que el Alcalde servirá el transporte de la Carrera Séptima. Esas dos obras cuestan aproximadamente 120.000 millones de pesos. El Puente está terminado, pero nunca se pondrá al servicio porque se construyó para recibir un proyecto que ya no se va a realizar. Cuando se termine la estación no servirá porque no está hecha para que pasen tranvías, sino para conectar troncales de Transmilenio. Las obras van adelantadas y el Alcalde no pudo comprobar si estos contratistas son de los que les gusta “amasar fortunas” o los de la nueva “ética empresarial”.


Si, como nos lo han prometido estos dos funcionarios tan ejecutivos, tendremos Metro más pronto que tarde, la platica que se gaste para el tranvía por la séptima se va a perder porque el Metro estaría diseñado para absorber la mayor parte de los pasajeros que se mueven por el corredor oriental, es decir gran parte de los que serían usuarios del tranvía que el Alcalde conoció en Paris y le pareció tan bonito y tan ecológico.


Esperemos que los contratistas que se escojan, después del proceso transparente que adelantará la Alcaldía, en el que no se dejará contaminar por los que andan ofreciendo plata hace 14 meses según denunció la concejala Angélica Lozano, sean de los que no les guste “amasar fortunas” sino de los de la “nueva ética empresarial” para que nos rebajen algo de las pérdidas.


2.500, 9.000, 25.000. 120.000… ¿Cuánto llevamos? ¿Cuánto falta?. En esto siempre habrá sorpresas, o ¿será poca sorpresa saber que en materia de movilidad quien marcó el rumbo de Bogotá fue el Gobierno de Samuel Moreno? ¿Se podrá reelegirlo para darle continuidad a su proyecto?


lasillavacia.com

  Le piden a Petro no improvisar Transmilenio por la Avenida Boyacá

La solicitud la hizo la Sociedad Colombiana de Ingenieros.


El presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Daniel Flórez Pérez, hizo un llamado a la administración del Alcalde Mayor, Gustavo Petro, para que se observe por parte de sus funcionarios una adecuada planeación de la Troncal de Transmilenio por la Avenida Boyacá, cuya construcción fue anunciada por el gerente de esa entidad, Fernando Sanclemente.




A juicio del dirigente gremial, aunque la obra reviste gran importancia para la ciudad, en la misma es vital integrar buenas prácticas de contratación. “Primero estudios y diseños, para evitar posteriores descalabros para la ciudad. La ingeniería colombiana debe exigir una maduración de los proyectos para planear, estructurar y luego sí comprar el servicio, mediante licitaciones que ofrezcan condiciones de equidad en la participación de la firmas constructoras, es decir, un servicio en el cual el cronograma político no coincida con el cronograma técnico”, recalcó Flórez Pérez.



Explicó que las entidades contratantes con la Administración Pública en ocasiones no cumplen con el principio de “planeación” y no se elaboran con la calidad requerida los estudios y diseños necesarios. “Hay casos en los cuales los presupuestos planteados corresponden más a la disponibilidad de recursos con los que cuenta la entidad que a realidades técnicas”, sostuvo el dirigente gremial.



“La ingeniería colombiana no puede permitir que decisiones técnicas se conviertan hoy en decisiones con consecuencias penales, estas situaciones perjudican nuestra profesión. Por ello, los ingenieros en Colombia debemos actuar con responsabilidad y rigurosidad en la elaboración de proyectos para entregar a la comunidad obras con calidad”, sentenció el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros.



 www.lafm.com.co

  Contraloría le advierte a Petro que no puede improvisar con recolección de basuras

Semana.com


El contralor de Bogotá, Diego Ardila, le envió un pronunciamiento al Alcalde Gustavo Petro, en el cual expone inquietudes sobre el proceso de recolección de basuras por parte de una empresa pública. Este fue anunciado por el alcalde.


Para el contralor no hay estudios técnicos, financieros y jurídicos que sustenten la propuesta de la administración de asumir el tema de basuras de la ciudad. Además se señala que no se le ha consultado el Concejo capitalino sobre el tema. "Existe una constante improvisación en servicio de aseo".




Contralor de Bogotá Diego Ardila. Foto Daniel Reina, Revista Semana

En siete consideraciones la Contraloría de Bogotá se preguntó por qué la Alcaldía, no obstante haber requerido a la Administración la información ante la decisión de adjudicar funciones de la UAESP a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, a la fecha desconoce cuáles son los estudios que sustenten la decisión.


Algunas de la preguntas son: de qué presupuesto saldrán los recursos para la adquisición de 400 vehículos que se han enunciado comprar, cuál será la vinculación y carga prestacional de las 5.000 personas que se dicen requerir para la prestación del servicio.


Para el ente de control el proceso debería tener en cuenta la autorización previa de la CRA y en caso de no contar con ella, no será viable que se opere mediante las llamadas áreas de servicio exclusivo, "ya que la aprobación técnica corresponde única y exclusivamente a la mencionada entidad".


El pronunciamiento de la Contraloría zanjó aún más el debate sobre la prestación del servicio del aseo por parte de una empresa pública.


  El problema de Petro es Petro, según los petristas

Tremendista, confrontacional, “rosquero” * (ha seleccionado a los secretarios y otros directivos dentro del estrecho círculo de sus relaciones personales y políticas), esos calificativos atribuidos a Gustavo Petro parecen salidos de algún “peñalosista” resentido, o uno de los voceros de las mafias de contratistas de las que el alcalde nos quiere liberar, o de algún despistado que se deja confundir por la “matriz” que han armado los medios de comunicación al servicio de intereses oscuros, pero no, provienen del más sensato, inteligente y leal de los progresistas, Carlos Vicente De Roux.


El concejal está preocupado por el futuro de Bogotá y de los proyectos políticos alternativos en manos de Petro. Ya otros de los más cercanos compañeros del Alcalde había cuestionado sus dotes. Angélica Lozano, una concejal ejemplar, había advertido “falta de liderazgo de Petro” y había señalado falta de coordinación en el equipo. Lozano sentenció: “las fallas de un equipo dependen del líder”. La concejal había usado una expresión, que fue el primer llamado de atención: “Me gusta la política del amor, pero mi amor no es ciego”.


Daniel García-Peña, uso un calificativo más fuerte. Le dijo que un déspota por ser de izquierda no deja de ser un déspota y en su carta de renuncia al cargo de Consejero Internacional le recordó su ignorancia sobre los temas de Bogotá. García hizo público que su esposa –María Valencia- le enseñó el término revitalización y su diferencia con la renovación urbana tradicional. Según García, Petro no sabía quien era el famoso arquitecto Le Corbusier y dijo que hubo que acudir al Google Earth para que el ahora Alcalde entendiera los problemas urbanísticos de la ciudad.


Ni De Roux, ni Lozano, ni García son críticos de la agenda de Petro, al contrario sus apreciaciones las hacen porque consideran que con el estilo del Alcalde está en riesgo una propuesta que ellos consideran válida.


Varias de las renuncias del círculo más cercano a Petro parecen tener la misma motivación. Alguien, que tiene porque saber los intríngulis, dijo “Antonio Navarro no se lo mamó más” y lo cierto es que –aunque nunca se han revelado las razones de su prematura renuncia- Navarro dejó entrever que había algunas diferencias más de estilo que de otra cosa. El ex-constituyente dijo que le había dado consejos que no siempre habían sido oídos y que percibía problemas de coordinación.


El ingeniero Fernando Rey, que trabajó durante años para cumplir su sueño de orientar la política de transporte público de la ciudad, solo aguantó unos meses en el cargo, incluso intentó mantenerse, pero la terquedad del Alcalde lo llevó a renunciar en forma definitiva el jueves pasado.


La periodista María Jimena Duzán, tituló una de sus columnas “un voto que me pesa” y afirmó que Petro “tiene más alma de populista que de estadista”. Paul Bromberg, ex-alcalde de Bogotá, que lo acompañó en la campaña, dijo en Febrero pasado que “se desilusionó” de él.


Otra cosa es el debate sobre las decisiones que se adoptan en Bogotá. Algunos funcionarios serios e inteligentes como Adriana Córdoba, la Veedora Distrital, y Henry Rodriguez, el Subsecretario de Hacienda, dejaron constancias de lo insostenible de la política mentirosa de rebaja de tarifas de Transmilenio, que en realidad fue la adopción de una forma distinta de pagar la misma tarifa. Una parte se paga al comprar la tarjeta y otra se pagará ahora cuando Bogotá le gire el cheque del subsidio a los operadores. Rodríguez –que es uno de los más experimentados técnicos en finanzas públicas en Bogotá- renunció y Córdoba hizo una advertencia, como le corresponde en el cargo para el que la nombraron.


Otros funcionarios han renunciado ante la terquedad del Alcalde de adoptar decisiones que contrarían todas las recomendaciones técnicas. El Director de la UAESP la entidad encargada de los temas de recolección de basura en la ciudad apenas duró pocos días en su cargo y prefirió irse a meterse en un camino que solo conduce al caos.


La principal razón por la que el Alcalde no ha podido conformar un equipo estable que conduzca las desordenadas ideas que difunde a través de su twitter, no es por “rosquero” como afirma De Roux, sino por su carácter y personalidad. A pesar de solo buscar entre su círculo más cercano –como dice el concejal- ha encontrado personas de altas calidades, como Navarro, para citar un ejemplo, que además comparten ideas con él, que sin embargo no han podido acoplarse al estilo personal del Alcalde.


Como si los males de Bogotá fueran pocos, a las cosas que denuncian los petristas sobre el estilo del Alcalde se sumó el “accidente” casero que le generó los problemas de salud que han obligado a Petro a someterse a dos cirugías y a estar ausente durante semanas de su despacho.


La condición de liderazgo, es una de las cinco, que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, ha identificado como necesarias para lograr el éxito de la gestión pública. Ese es el gran déficit de Bogotá en este período, tiene de Alcalde a un agitador empecinado y no a un líder. Muchas de sus políticas son equivocadas –a mi juicio- pero esa otra discusión, el problema es que, aún aquellas que parecen convenientes, en manos de Petro se desbaratan.


Un líder tiene que generar confianza, tiene que lograr apoyo, tiene que generar movilización constructiva. Las encuestas muestran que el Alcalde no logra ni lo uno, ni lo otro, ni lo otro. El 66% de los bogotanos desaprueban su gestión, pero eso deben ser manipulaciones de los intereses económicos que se han valido de los negocios públicos para enriquecerse por eso me quedo con las opiniones –más confiables- de petristas clase A como De Roux, Lozano, García o Navarro.

Hector Riveros

lasillavacia.com