Las seis nuevas cárceles que se llenaran antes de ser construidas
Por: Federico Ramírez
http://www.contrapunto.co
Paños de agua tibia para un problema que seguirá creciendo.

Este 15 de agosto el gobierno anunció que va a construir 26mil nuevos cupos en tres mega cárceles nuevas. Este anuncio se suma al reciente debate público sobre el hacinamiento y las precarias condiciones que viven los internos en las cárceles colombianas.

Con un déficit de 31,000 cupos y con un crecimiento anual del 19% el gobierno necesitaría construir seis mega cárceles cada tres años para evitar la sobrepoblación, más preocupante aún es que para mantener la cantidad de presos nuevos, en menos de una década la inversión en cárceles superaría la de educación superior y algunos rubros de la salud.

Los internos en diferentes establecimientos penitenciarios del país se han unido en protesta, con huelgas de hambre y desobediencia civil buscando que su condición de vida mejore, dadas las precarias condiciones en las que tienen que sobrevivir. Las inconformidades de los reclusos responden a la falta de condiciones básicas como agua potable, lugares de descanso y el hecho de que los presos tienen que compartir patios diseñados para doscientas personas con otros dos mil internos, sin actividad alguna.

El anuncio del gobierno de construir nuevos centros carcelarios responde a la necesidad más inmediata de hacinamiento, sin embargo expertos coinciden en que no enfrenta el problema real y las razones que están llevando a que las cárceles se colmen de gente. Es necesario, para lograr una mejoría en el sistema penitenciario, lograr un sistema donde se castigue pero al mismo tiempo se reintegre a la sociedad a cada persona, logrando que los ciudadanos que salgan de los centros de reclusión hayan sido reeducados y se evite que vuelvan a delinquir.

¿Como termina alguien en la cárcel?

La premisa básica bajo la cual se asume que toda persona es inocente a menos que sea comprobado lo contrario se desbarata cuando se revisa la composición carcelaria en el país. Más de un 40% de los internos en las cárceles se encuentran ahí preventivamente, no han sido condenados (es decir que no son culpables de ningún delito) pero algún juez, en el proceso decidió dictar medida de aseguramiento, por considerar que la persona es un peligro para la sociedad, por tener certeza de que va a entorpecer el proceso o por sospechar que va a evadir el proceso. La medida preventiva de aseguramiento significa que esa persona queda reclusa en alguna cárcel, desvinculada de sus redes sociales, de sus posibilidades laborales sin contar con una condena, sin ser encontrada culpable.

Quien se encarga de solicitar la medida de aseguramiento es la fiscalía y es un juez quien lo acepta o no, si embargo popularmente dicen los jueces que “una detención preventiva no se le niega a nadie”. Este ejercicio excesivo de encarcelamiento se ve agravado por el hecho de que, en búsqueda de reducir los niveles de violencia y criminalidad, se aumentaron las penas máximas y mínimas en la reforma penal, haciendo que delitos que antes eran excarcelables ahora tengan penas de 8 o 10 años.

Populismo en las penas

La respuesta de los políticos a los problemas de criminalidad han hecho que se aumenten las penas, así como se le dé cárcel a delitos que anteriormente no eran castigados, en un esfuerzo por mantener la idea de que el gobierno es fuerte contra los criminales y la delincuencia. Sin embargo, el hecho de que se tenga a tanta gente en condiciones tan precarias hace que las personas en los centros de reclusión hagan de su paso por la cárcel una escuela criminal.

En general los políticos ven con malos ojos reducir las penas, ya que pueden ser vistos quienes favorecen a los criminales, en contra de la población. Sin embargo las altas penas lo que logran es que la atención a los presos por parte del Estado sea cada vez más precaria, llevando a que inevitablemente las cárceles, lejos de ser lugares de resocialización se conviertan en espacios donde los ciudadanos que terminan ahí queden aislados de sus familias, la sociedad y una vida en la legalidad, empujándolos a que cuando salgan de nuevo a la vida civil su única posibilidad de supervivencia sea regresar al crimen. Esta tendencia se ha consolidado en Colombia, llegando a que la posibilidad de que alguien reincida en el delito sea hasta del 80%. El populismo punitivo entonces logra un resultado opuesto, pues al meter gente a la cárcel y mantenerla ahí tanto tiempo aumenta en el mediano y largo plazo las tasas de criminalidad.

Soluciones y alternativas

La aplicación de penas diferentes y la estructuración de un aparato alternativo que haga cumplir penas resocializadoras no existe en Colombia y puede evitar las altas tasas de hacinamiento así como lograr que quienes cometen delitos se reinserten a la sociedad.

Un ejemplo de esto ha sido logrado en países como Italia, donde crímenes menores son castigados con trabajos comunitarios. Quienes son encontrados culpables sirven castigos haciendo trabajo de recolección de basuras, de limpieza de la ciudad durmiendo en centros penitenciarios pero trabajando todo el día en la ciudad, con un sistema que los mantiene activos, útiles y vinculados a la comunidad. Este tipo de castigos también son impartidos en países como Chile, donde algunos centros de reclusión incluso llevan a los internos a trabajar en fábricas y en construcción durante el día, asegurándoles una experiencia laboral durante el pago de su pena y manteniéndolos como parte activa de la fuerza laboral del país.

Siendo la experiencia noruega la más agresiva en este aspecto, donde los internos pagan sus penas en cárceles cómodas, con universidades y canchas de golf (bajo la premisa que ese criminal cuando salga va a ser el vecino de alguien), en Colombia estamos aun lejos de proponer o mantener una política pública que, más allá de castigar a los criminales reduciéndolos a espacios que violan todos su derechos, reforme a ciudadanos y los vuelva nuevamente útiles para la sociedad. La propuesta de aumentar el cupo carcelario no entiende el problema y aplaza de forma muy costosa una solución verdadera.