¿Hacia donde vá la recolección de basuras en Bogotá?
Por: Juan David Oviedo
El futuro de las basuras no cuenta con plan ni con licitación

No se puede determinar la cantidad exacta de basuras que se produce diariamente en Bogotá, puesto que a pesar de contar con una cifra de alrededor de seis mil toneladas de basuras diarias que se envían al los rellenos sanitarios, una magnitud significativa es empleada en reciclaje. La estructura de recolección consiste en que aproximadamente un 60% es recogido por empresas privadas que tienen cubrimiento en toda la ciudad, las cuales fueron seleccionadas mediante una licitación pública en 2002 que vencía en septiembre de 2010; El 40% restante lo recogen recicladores independientes que buscan, seleccionan y separan los materiales que sirven para ser reutilizados. Pero a pesar que la licitación pública está cercana a dos años de vencimiento no se ha dado solución al nuevo proceso de contratación, dejando a los bogotanos en incertidumbre.

En su momento, en los últimas semanas de la El gobierno de Samuel Moreno prorrogó la licitación de 2002 un año más ya que en septiembre de 2010 no tenía listos los pliegos licitatorios. Sin embargo cuando los pliegos fueron entregados se hizo evidente que se habían ignorado los derechos de los recicladores determinando un atraso en la licitación a razón de un nuevo proceso jurídico. A pesar de que Gustavo Petro denunció el caos que le venía a la ciudad si no se resolvía, tanto el relleno sanitario que en los próximos dos años va a estar lleno, como la licitación de basuras que no se ha adjudicado, el peligroso riesgo sanitario de Bogotá sigue siendo el mismo, pero el cubrimiento en medios de éste parece haber desaparecido. La ciudad enfrenta un riesgo importante de basuras que no ha sido trabajado hasta el momento por el alcalde que lo denunció.

  De una empresa pública a una concesión privada ¿a una pública?

La recolección de basuras en Bogotá ha pasado de ser manejada por una empresa pública que se llamaba la Empresa Distrital de Servicios Públicos (EDIS), ha ser atendida por diferentes empresas privadas desde 1996. El reemplazo de una empresa del Estado por unas privadas se dio por ineficiencias y problemas de recolección que la empresa pública no fue capaz de atender.


La atención del servicio por privados o por empresas estatales tiene ventajas y desventajas. Cuando el servicio lo prestan empresas privadas se debe garantizar, por medio de una regulación robusta, que éstos no hagan la recolección únicamente en los barrios comerciales y pudientes, que producen basura más fácil de reciclar y que están dispuestos a pagar mayores tarifas que los estratos menos favorecidos. Para solventar este problema se creó la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) que regula las tarifas de acuerdo a la capacidad de pago de los usuarios y a los costos de las empresas prestadoras de servicio. Así mismo se crearon áreas específicas donde cada privado tiene bajo su responsabilidad recolectar desechos en barrios más y menos favorecidos.




Las empresas públicas tienen la ventaja que su principal motivación no es la generación de utilidades, en cambio priorizan la prestación del servicio acorde a los intereses colectivos. Sin embargo las empresas públicas han mostrado, de forma recurrente, ser ineficientes, generando serios problemas de servicio y altos costos de operación, por encima de los costos de los privados.


La creación de una empresa del distrito para la recolección de basuras tiene estos y más riesgos, en caso de que se lleve a cabo. Por un lado, el nombramiento de los funcionarios de la nueva empresa corre el riesgo de ser cooptado por un grupo burocrático particular, en especial cuando hay un alcalde que busca mantener poder electoral, así como sus nombramientos han sido en su mayoría de personas cercanas que han tenido controversias en lo referente a su conveniencia.


Adicionalmente, por medio de una empresa estatal es posible hacer clientelismo, manejando las tarifas y asignando salarios que superan la capacidad financiera de la empresa, haciendo que tenga que ser sostenida por los impuestos de los contribuyentes, en detrimento de otros programas y proyectos en la ciudad.

  ¿Basura o desecho?

El hecho de que existan 12 organizaciones, por un contrato de 2,5 billones de pesos detrás de la licitación del reciclaje en Bogotá evidencia que existe una desconexión entre los derechos que generamos y aquello que puede reutilizarse. Entender los desechos como basura inutilizable muestra un desentendimiento entre lo que se consume y lo que se produce. El 90% de los desechos que producimos los seres humanos puede reintroducirse en el ciclo productivo, como insumos para volver a producir bienes y servicios.




Algunas ciudades han pasado a entender la basura como materia prima, llegando a plantear la construcción y transformación de ciudades para que todos los desperdicios sean reincorporados al ciclo productivo convirtiéndolos de nuevo en bienes, comida y energía.



El alcalde ha planteado que Bogotá asuma una política de cero basura, pero sus declaraciones no han sido respaldadas por estudios, planes o al menos la integración de la recolección de basuras con el reciclaje.

  Tras la basura, de hambre o de traje (¿privado o público?)

Bogotá cuenta con una enorme cantidad de personas que viven de la recolección de basuras, de hecho, el último censo arrojó que 20,000 familias viven de recoger, clasificar y vender los desechos de los bogotanos. De estas familias, de acuerdo con el censo, el 95% vive en condiciones precarias y sólo el 5% cotiza en el sistema de salud. Por otro lado, están los grandes empresarios de la basura que sólo en el último año han tenido ganancias adicionales por $17,000 millones de pesos. La corte constitucional obligó a que la licitación incluyera a los recicladores, uniendo de alguna manera dos mundos que comparten la basura.


Los ingresos, sin embargo, de las empresas prestadoras de servicio son muy inferiores a los costos que asumía el distrito cuando EDIS prestaba el servicio. Los cobros por una recolección masiva obligan a que la inversión supere los 100 mil millones de pesos, en personal, vehiculos e infraestructura. El futuro de la recolección de basuras está entre los recicladores, las empresas privadas y el Estado, los primeros sin tecnología, sin más recursos que sus manos, los segundos con experiencia, eficiencia y un fin claro de lucro y el tercero sin experiencia, con riesgos de ineficiencia de burocratización y de clientelismo.

  ¿El caos de basuras o caos clientelista?

A pesar de que el relleno sanitario que sirve a Bogotá tiene los días contados, y que el alcalde anuncio una solución inmediata a la licitación que está cerca a dos años de vencimiento; Bogotá sólo podrá ser sostenible si se piensa el proyecto a largo plazo buscando tener “basura cero”, como lo implementó Carberra en Australia, o grandes ciudades como Buenos Aires y San Francisco (con 7 millones de habitantes logro reducir en un 50% sus residuos en 10 años).


La solución para Bogotá no parece estar cerca. El Alcalde, quien criticó ampliamente a Samuel Moreno por su sus contratos y por su ineptitud en la contratación pública hoy no ha tomado ninguna decisión sobre el tema. Las posición oficial ha sido dada a conocer solamente en declaraciones de prensa, donde asegura que la recolección la hará una empresa pública, que hasta ahora no tiene experiencia y de la cual no han mostrado el primer informe técnico.



En este sentido Bogotá está en riesgo de que la recolección tome el modelo de Cali, o de la EDIS que mostraron ser un fortín político pero un despilfarro y un riesgo sanitario para la ciudad. Por otro lado, el contrato con la recolección ha sido aplazada dos años, prorrogando y extendiendo la ley para hacerlo. La ciudad, entonces, está entre un caos burocrático, donde por medio de la creación de una empresa estatal se creen una cantidad de cupos burocráticos y clientelistas, y un caos sanitario, ya que las posibilidades legales de extender el contrato de recolección están llegando a su límite.