Las peleas en Sur América entre los gobiernos y los medios
Por: Jorge Eduardo Morales
Gobiernos de izquierda tienen problemas con medios de comunicación

Los medios de comunicación siempre han sido un dolor de cabeza para los gobiernos de turno, en muchos casos la prensa ha sido la oposición más beligerante a los mandatarios, incluso más que sus rivales políticos.


Desde que los medios de comunicación se volvieron una influencia de peso para las sociedades, los dirigentes siempre han intentado tenerlos de su lado, y en algunos casos si esto no es posible sus medidas se han radicalizado, aplicando la censura o incluso el cierre o la estatización.


La influencia de grandes empresas y conglomerados económicos como poseedores de los medios de información ha sumado un nuevo actor al conflicto entre los gobiernos y la prensa.


Precisamente el expresidente argentino Néstor Kirchner el periodismo independiente se caracterizaba por su inexistencia, pues para él, los periodistas y los medios de comunicación respondían a sus dueños, y no a opiniones personales.


El choque de tres de los gobiernos de la izquierda latinoamericana, Argentina, Venezuela y Ecuador con los medios de comunicación de sus países ha reavivado la controversia sobre los límites de la libertad de prensa y la intención de los políticos de controlar los medios.


En Argentina la promulgación de la nueva ley de medios de comunicación por parte del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha desatado la polémica a lo largo y ancho del continente. Para sus defensores es una ley justa y democratizadora, para sus detractores es simplemente un intento del gobierno de turno para controlar los medios de comunicación (en especial al grupo Clarín) y sus opiniones.


Desde su llegada al poder en el año 2007 como presidente de Ecuador, Rafael Correa ha tenido una guerra sin trinchera contra los medios opositores. Canales de televisión, como Teleamazonas, Cablevisión y Gamavisión; medios de prensa como El Universo, El Comercio, Diario Hoy, Diario Expreso y La Hora, y contra periodistas como Emilio Palacio han sido algunos de los conflictos más relevantes del presidente ecuatoriano.


Correa, que acusó a los medios de comunicación de distorsionar la verdad, ganó juicios contra el periodista Emilio Palacio y el diario El Universo, (en el cual Palacio publicó su columna de opinión), así como a los autores del libro “Gran Hermano” Christian Zurita y Juan Carlos Calderón. Como consecuencia, el primer mandatario ecuatoriano debía recibir indemnizaciones de $80 millones y $10 millones de dólares respectivamente, sin embargo decidió hacer un “indulto” a los acusados y renunció a recibir dichas sumas de dinero.


Al igual que Correa, Hugo Chávez ha acusado a los medios de comunicación de ser los voceros de la oposición y servir a grandes asociaciones empresariales y políticas.


Probablemente su choque más famoso fue con el canal de televisión Radio Caracas Televisión (RCTV), al cual decidió no renovarle la licencia de emisión en el año 2007, acusándolo de ser un canal que apoyó de manera explicita el golpe de Estado del que fue víctima en el año 2002. Sin embargo después declaró que la no renovación de la licencia de este canal no obedecía a razones políticas sino legales. En el año 2010 la emisión de RCTV como canal de pago también fue cancelada.




  Oppenheimer: La dictadura mediática en Latinoamérica

Hay que darle crédito al presidente venezolano Hugo Chávez y a sus colegas de varios países latinoamericanos por haber logrado un lavado de cerebro masivo difícil de creer: han conseguido convencer a muchos de que existe una enorme conspiración de los medios de comunicación capitalistas contra sus países, y que hacen falta más medios gubernamentales y controles a la prensa para neutralizarla.


El cuento chino de la conspiración de los medios capitalistas le está funcionando de maravillas a Chávez y sus colegas populistas en Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países latinoamericanos. Les está permitiendo construir los mayores imperios mediáticos estatales y pro-gubernamentales que sus países han tenido en la historia reciente, y silenciar a los medios críticos.


En Ecuador, la narrativa de la conspiración mediática internacional es uno de los temas favoritos del presidente Rafael Correa. Recientemente demandó por millones de dólares a los columnistas que lo critican, y clausuró 19 emisoras radiales, un canal de televisión y varios medios impresos, al tiempo que esta construyendo su propio imperio mediático. El año pasado convocó un referéndum para regular los medios privados, y lo ganó.


En Argentina, la semana pasada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró que su nueva ley de medios obligará al "monopolio" de prensa independiente Clarín a vender su cadena de televisión por cable el 7 de diciembre. Mientras tanto, el 11 de octubre, el empresario kirchnerista Cristóbal López terminaba de comprar Radio 10, la radio mas importante de Argentina, junto con varias otras radios y el canal de noticias C5N.


Además, Chávez ha construido una enorme red de radios comunitarias, y la cadena de noticias regional Telesur. (Curiosamente, en su conferencia de prensa del 9 de octubre, Chávez afirmó que “Telesur se está viendo más que Al Jazeera, y más que CNN", lo que contradeciría su propia teoría de que sus medios están en desventaja ante una dictadura de medios de prensa capitalistas.


En Argentina, Fernández de Kirchner ha co-optado casi todas las emisoras de radio y TV por medio de empresarios amigos, como López, y publicidad oficial.


Nunca antes los medios han estado tan fragmentados como hoy dia, en que tenemos mas de 500 canales de televisión, millones de sitios de internet, Twitter y Facebook. Y nunca antes en la historia reciente las grandes empresas privadas de medios han estado más débiles: no conozco ninguna empresa de medios importante, europea o estadounidense, que no haya hecho drásticos recortes de personal en los últimos años.


Sí, es cierto, existe un grave peligro de una dictadura mediática en América latina. Pero quienes están al frente de ella son los presidentes populistas autoritarios que están construyendo formidables imperios de medios gubernamentales, mientras silencian a sus críticos.





  Editores de prensa de Ecuador: 'Correa utiliza a Assange para lavar su imagen'

¿Es Rafael Correa un paladín de la libertad de expresión? Para algunos de sus compatriotas la respuesta es un No con mayúsculas. La Asociación de Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep) ha advertido que detrás del asilo diplomático que el presidente concedió a Julian Assange hay una 'operación política' para mostrar una imagen que se contradice con sus actos.



"Creemos que de alguna manera el gobierno está usando la figura de Assange para reparar la imagen de Correa en exterior", dijo el director de Aedep, Diego Cornejo, al diario ecuatoriano El Universo. En su opinión, la idea que se tiene de Correa en otros países –aunque también en el suyo propio- es la de un gobernante autoritario, que se ensaña con los medios informativos que critican su gestión. Cornejo cita como ejemplo el juicio que entabló el presidente Correa contra El Universo así como el proceso contras dos periodistas, autores del libro 'El Gran Hermano', que desvela los contratos millonarios que obtuvo Fabricio Correa desde que su hermano ejerce el poder.


Un ex diplomático que formó parte de la delegación ecuatoriana ante la ONU, coincide plenamente con la postura de la entidad que agrupa a los editores de los principales diarios de ese país. "Es insólito que los países vecinos se hayan prestado para el espectáculo que armaron Correa en Ecuador y Assange en Inglaterra", dijo a ELMUNDO.es esa persona, que optó por el anonimato, en referencia al apoyo que prestó la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas, a la denuncia del mandatario ecuatoriano sobre la intención de Gran Bretaña de tomar por asalto su embajada en Londres, donde Assange permanece en calidad de huésped-refugiado desde el 19 de junio. "No se puede ignorar que Correa fue sumamente hábil al apelar al sentimiento anticolonialista de nuestros vecinos para sus fines propagandísticos", concluyó el ex diplomático.





  Vivanco evalúa libertad de expresión en Venezuela y Ecuador

Los Gobiernos de Ecuador y Venezuela “no creen en la libertad de expresión” y la usan con fines propagandísticos, manifestó hoy el director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, quien definió como “tarea urgente” defender ese valor universal.


Vivanco, que participa en Sao Paulo en la 68 Asamblea General de la SIP, dijo a Efe que en América Latina hay actualmente más espacios para ejercer la libertad de expresión que hace veinte o treinta años, pero considera que sería un error quedarse en la “autocomplacencia” porque todavía hay muchas amenazas en el camino.


Según Vivanco, en la región hay de un lado limitaciones por “la violencia, la presión o las extorsiones de las mafias” del narcotráfico en países como “Colombia, México y varios centroamericanos”, y de otro, “el discurso y las políticas de algunos Gobiernos que forman parte de la ALBA”, de los que dijo que “los más destacados son Ecuador y Venezuela”.



“Estos Gobiernos no creen en la libertad de expresión, creen que la libertad debe ejercerse fundamentalmente para aplaudirles o para promover los proyectos o planes de esos Gobiernos”, señaló Vivanco en una entrevista a Efe en el marco de las reuniones previas a la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).


Vivanco citó como ejemplo de utilización propagandística de la libertad de expresión “el abuso de las cadenas obligatorias de radio y televisión”, que definió como “una práctica lamentablemente corriente en países como Ecuador y Venezuela”.


También citó la implantación en Venezuela de “mecanismos que regulan el ejercicio de la libertad de expresión”, como la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).


Según dijo, la Conatel “no tiene ninguna independencia del actual Gobierno” y sí “atribuciones para castigar a la radio y la televisión, incluso con la suspensión o la cancelación de la licencia”, como ocurrió hace cinco años con Radio Caracas Televisión (RCTV).


En el caso de Cuba, explicó que a la HRW, al igual que otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, no se les permite visitar la isla.


Sin embargo, rechazó la detención por algunas horas de la bloguera Yoani Sánchez cuando se dirigía a la ciudad de Bayamo para asistir a la apertura del juicio contra Carromero.