¿En qué queda la valorización?
Por: Martín Rivera Alzate
Bogotá


Hace unas semanas, ContraPunto hizo un análisis sobre el soporte en el que estaba sustentada la propuesta de valorización por parte de la administración Petro. A pesar de las sesiones extra en el Concejo de la ciudad, la Corporación, en debate hasta pasada la media noche de ayer lunes 29 de abril, volvió a rechazar la propuesta hecha por la Secretaría de Hacienda.



¿En qué consistía la propuesta?



Lo que pretendía el alcalde Gustavo Petro era derogar el Acuerdo 180 de 2005 (valorización) y financiar las obras pendientes a través de cupo de endeudamiento. Con esta jugada el alcalde garantizaría recursos suficientes para ejecutar su Plan de Desarrollo. Esto con el fin no solo de poder llevar a cabo lo que propuso en campaña y no quemarse políticamente con miras a su futuro dentro del sistema político de Colombia sino además poder tener argumentos sólidos en contra de su posible destitución por parte de la Procuraduría.



A Petro se le está acabando el tiempo y cada día que pasa es uno perdido en su carrera por poder demostrar que su propuesta de ciudad es apta para Bogotá y, de carambola, demostrar sus capacidades como posible presidenciable en 2018. Sin el cupo de endeudamiento que el tanto ansía (casi hasta la obsesión) no podrá garantizar ni metro pesado, ni tranvía por la séptima ni mucho menos troncales de TransMilenio por los corredores occidentales de la ciudad.



Lo que más le debería preocupar al alcalde, además de no tener recursos para poder llevar a cabo su mandato, es el hecho que no ha podido recibir el espaldarazo por parte del Concejo que tanto necesita para validar y legitimar su Alcaldía teniendo en cuenta que el representante Miguel Gómez Martinez (Partido de la U) ya radicó 600.000 firmas que piden su revocatoria y el procurador general de la nación, Alejandro Ordoñez le está respirando en la nuca a propósito de la puesta en marcha del nuevo modelo de aseo implementado el 18 de diciembre de 2012.



La gestión realizada por parte de su secretario de hacienda, Ricardo Bonilla, en el Concejo deja mucho que desear y pone en entredicho la capacidad de persuasión por parte del movimiento del alcalde; Progresistas. Se suponía que la presión ejercida por uno de sus funcionarios estrella conllevaría a un discurso fortalecido como visión de ciudad en conjunto –independientemente de las ideologías políticas de los cabildantes- y esquivar las críticas suscitadas por parte de la ciudadanía a raíz del cobro por valorización, que independientemente del culpable, estaba juzgando a todos por igual (Alcaldía y Concejo).



Las reflexiones del alcalde



Además de la amenaza por parte de la Procuraduría y las firmas de Gómez (el doble de lo estrictamente necesario), ahora Petro tiene un nuevo dolor de cabeza que le debe estar quitando horas de sueño. La estrategia ahora del burgomaestre es volver a insistir y pedir que la valorización la aprueben en el cupo de endeudamiento. En este segundo round muy seguramente irá con todos los pesos pesados de la administración y cruzará los dedos para garantizar que se la aprueben. La opinión pública debe estar atenta sobre que está dispuesta la administración ofrecer a cambio de esos votos necesarios para garantizar la tranquilidad administrativa.



En últimas, si finalmente no le aprueban la valorización por cupo de endeudamiento, seguirá la metodología planteada en 2005 y la ciudadanía tendrá plazo hasta el 30 de julio para pagar con descuento. En dicho caso, lo único que podría salvar el pellejo, como gestor urbano en esta administración de Petro, es que el Concejo le apruebe, eventualmente, el cupo de endeudamiento para poder cumplir con sus objetivos. En caso de que eso no llegue a pasar, ahí sí como dice el adagio popular; apague y vámonos.