Las versiones del POT
Por: Martín Rivera Alzate
http://contrapunto.co/
¿Cuáles son las partes en la discusión del POT?

La modificación al Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá presentada al Concejo Distrital el pasado viernes 5 de mayo por parte de la Alcaldía abre un debate ideológico, político y económico con intereses nunca antes vistos en la ciudad. La idea fuerza de la propuesta; densificar , es a la vez llamativa y compleja. Sin embargo por primera vez se abre el debate desde el punto de vista ideológico de quién está en el poder en contra de intereses inmobiliarios y el statu quo . No será nada fácil para las partes.


Si bien en un lado del ring está la administración Petro en cabeza de su secretario de Planeación, Gerardo Ardila Calderón , antropólogo que viene de dirigir el Instituto de Centros Urbanos de la Universidad Nacional (quizá el think tank académico más influyente en temas urbanos del país) del otro lado no hay una unión visible que abandere las inconformidades del gremio de la construcción, un sector peñalosista (encabezado por él mismo) y algunos medios de comunicación. Es entonces, en términos ligeros, una lucha política por una apuesta (completamente) nueva de ciudad o mantener la tradición de la última década.


Posición institucional


Los beneficios de una ciudad más compacta según la propuesta de la nueva modificación del POT, son el medioambiente, el espacio público, la cohesión social, la movilidad eficiente, la mezcla de usos y las condiciones de seguridad. Básicamente, si se concentran los usos (vivienda, comercio y servicios) alrededor de un espacio reducido, habrá menor demanda de viajes largos cuidando el medio ambiente. A través de construcción en altura, se habilita suelo para espacio público y equipamientos que mejoren los índices de acceso a zonas verdes y áreas de esparcimiento y cultura.


La decisión política de dejar de vender agua en bloque a los municipios aledaños fue el primer paso para frenar la conurbación y desarrollos urbanísticos –especialmente hacia el norte-. Si bien la administración recibió fuertes críticas, especialmente por parte de la Gobernación de Cundinamarca, dicha decisión está encaminada a volver más compacta la ciudad y desincentivar la inversión privada por parte del sector de la construcción en áreas verdes y limítrofes de la ciudad.

Uno de los puntos fuertes de esta propuesta para el ordenamiento territorial de la ciudad recae en la construcción de vivienda para los más pobres. Para garantizar el acceso a dichas soluciones de vivienda, el POT pretende subir el porcentaje de cesión a construcción de vivienda de interés prioritario del 25% a 30% en los lotes que se pretendan urbanizar. Esto conllevaría a que los promotores inmobiliarios desarrollen dichas soluciones in situ , en otra zona de la ciudad con la misma área, o pagando su equivalente financiero a la ciudad.


Otro proyecto bandera es incentivar la mezcla de usos en áreas homogéneas de la ciudad. Al poder tener en un mismo polígono colegios, museos, comercio, oficinas y vivienda (por poner un ejemplo) se garantizarán menores desplazamientos reforzando la idea de hacer una ciudad compacta. Se quiere poder desarrollar a escala barrial los servicios culturales que la población demanda.


Detractores


Quienes han tenido cubrimiento mediático en contra de lo propuesto por la Alcaldía han sido Enrique Peñalosa (exalcalde de Bogotá), David Luna (exconcejal y excandidato a la Alcaldía), Juan Manuel González (abogado especialista en asuntos inmobiliarios) y Martha Cecilia Moreno (gerente regional Bogotá – Cundinamarca de Camacol). Para Peñalosa es incomprensible la decisión de congelar los suelos de expansión urbana en el norte de la ciudad, a la altura de los humedales Guaymaral y Torca, convirtiéndolos en ‘Reserva forestal’. Esa área de la ciudad, argumenta , es necesaria para ubicar cerca de 1.000.000 habitantes durante la próxima década. Asimismo, Peñalosa no encuentra viable el crecimiento social y urbanístico en 600 hectáreas como está planteando el POT 2013.


Luna explica de manera casi catedrática la importancia del POT como carta de navegación para la ciudad y se basa en cuatro puntos críticos que la Secretaria de Planeación no tuvo en cuenta para la formulación del Plan; 1. No se está revisando el POT sino cambiando el modelo de ciudad, 2. Hay fuertes debilidades en lo ambiental, 3. Hace falta aclarar los criterios de edificabilidad y 4. Se debe apoyar en la historia de la ciudad para definir los usos del suelo. Según González la nueva propuesta pone en amenaza el sector de la construcción pues afirma que el POT deja todos los costos en cabeza del constructor dependiendo del área del proyecto a urbanizar. Moreno, quien representa también los intereses del sector de la construcción se quejó por no haber recibido información directa desde la Alcaldía y haber tenido que “bajar el documento por internet”.


Retos


1. El precio del suelo : Al congelar el crecimiento urbanístico hacia el norte de la ciudad (Plan Zonal del Norte: una vasta área que estaba clasificada como suelo de expansión en el POT 2000 y que pretendía habilitar suelos para desarrollo urbanístico y vivienda para cerca de un millón de personas para la próxima década) la oferta del suelo se vuelve más escasa aumentando el precio del disponible.


Por otro lado, el estudio de Santiago Higuera Salazar ¿Es escaso el suelo disponible en Bogotá? contratado por la Alcaldía Mayor, establece que “según Metrovivienda el valor máximo para que sea viable la construcción de vivienda [de interés social] es de $40.000 pesos por m2 ”. El mapa que muestra dicha disponibilidad, establece que únicamente en las áreas periféricas están habilitados los suelos a ese precio.


Fuente: Santiago Higuera Salazar


2. Evitar una caída en el sector de la construcción: Los requisitos en los índices de edificabilidad para el desarrollo de proyectos urbanísticos aumentaría de manera considerable los costos de construcción desincentivando el desarrollo urbanístico de la ciudad. Aumentando las cesiones al 30% y con escaso suelo disponible para tratamiento urbanístico de desarrollo las constructoras no tendrán otra opción que cobrarle a los propietarios.


3. Convencer a la ciudadanía que la mezcla de usos de suelo es bienintencionada: Culturalmente los habitantes de Bogotá son reacios al cambio y creyentes del adagio popular; “todo pasado fue mejor”. Los bogotanos no van a recibir de manera positiva la idea de mezclar usos de suelo en áreas homogéneas de la ciudad. Jane Jacobs ya lo propuso en el Nueva York de la segunda mitad del Siglo XX, convirtiendo su libro Muerte y vida de las grandes ciudades en un best-seller internacional donde desarrolla la teoría de la importancia de mezclar usos del suelo.


4. Ejecución: Los instrumentos de gestión urbanística se caracterizan por ser complejos y de difícil aplicación. La administración tiene la oportunidad única de hacer un Plan de Ordenamiento Territorial más sencillo y de fácil ejecución.


Indudablemente la Alcaldía tiene en sus manos un desafío importante que en caso de llevar a la práctica el discurso hasta ahora expuesto, estaría posicionando a Bogotá a nivel internacional como una ciudad con un ordenamiento territorial pensado en las ciudades del Siglo XXI. Es necesario planear el territorio partiendo del cuidado ambiental y éste plan muestra esa condición.


Por otro lado, Gustavo Petro debe demostrar que puede llevar a buenos términos un Plan que se agasaja por haber sido concertado por gran parte de la ciudadanía a pesar de lo que dicen los opositores –la baja participación-. El primer obstáculo que la administración debe superar es la discusión dentro del Concejo Distrital. Recordemos que la corporación viene de negarle el proyecto de valorización y se ve gris la petición de aprobar el cupo de endeudamiento.