¿Qué hay detrás del regreso de los ciclistas colombianos a las grandes vueltas?
Por: Joe Lindsey
El resurgir del ciclismo colombiano


Cuando el Giro d’Italia comenzó el sábado 4 de mayo, había más ciclistas colombianos en la carrera (15 en seis equipos) que de Francia, Bélgica y Alemania y tan solo uno menos que España. Entre las potencias ciclísticas, solamente Italia (58) superan al contingente colombiano en el Giro por más de un puñado.



Los colombianos jugaron un papel descomunal en la década de 1980, en los días de Fabio Parra, Lucho Herrera y el equipo Café de Colombia. En los años posteriores, su estrella se desvaneció. Pero ahora han vuelto con fuerza, liderando escapadas (como Robinson Chalapud en la etapa 4) ganando carreras y jugando papeles importantes para líderes de equipos como Bradley Wiggins.



¿Qué hay detrás del regreso repentino?



Es como el ciclista del AG2R, Carlos Betancurt que dijo recientemente, que parte, de la disminución del uso de EPO, ha permitido que la ventaja natural de los colombianos, de vivir en la altura puedan resurgir”.



¿Es esto la mundialización del ciclismo?  



Después de todo, el Giro cuenta con corredores de diversos países como Bielorusia y Brasil.



¿O es otra cosa?



De los 15 colombianos que están en el Giro, casi la mitad son producto del programa de desarrollo de Vélez, el 4-72 Colombia.

Seis de los nueve ciclistas del equipo Colombia, estuvieron a su cargo al igual que el gregario clave del Sky, Sergio Luis Henao. (Para más información sobre los propios ciclistas y para cualquier discusión del ciclismo colombiano, su primera parada debe ser el incomparable artículo Ciclismo Inquisición).



En 2007 Ignacio Vélez, el “coach”, ayudó en la fundación del equipo Colombia es Pasión (ahora llamado 4-72 Colombia) con el objetivo explícito de devolver el ciclismo colombiano a la altura de los 80’s. En ese momento la imagen del país era muy mala.



La percepción internacional de Colombia se centró en un conflictivo del siglo XX. Una breve y superficial reseña: A partir de 1948 y el inicio de una guerra civil de una década de duración, conocida como “La Violencia”, Colombia ha conocido una existencia turbulenta con las insurgencias guerrilleras, y más recientemente, la influencia desestabilizadora de los poderosos carteles del narcotráfico.



En el 2004 la estabilidad estaba regresando y Colombia quería mejorar su imagen. “La realidad de Colombia ha mejorado, pero la imagen del país tenía que mejorar” dijo Vélez. Colombia es Pasión era una fuerte campaña “Para limpiar la imagen de Colombia”.



Para esto, era crucial la ética en el deporte, entonces el Ministro de Comercio Industria y Turismo en ese tiempo, amigo de Vélez, le entregó el manejo del equipo. Vélez era el candidato ideal: Inmerso en el deporte del ciclismo, pero no de él, sino que él tiene una maestría en modelos matemáticos de la universidad de Stanford y trabaja en finanzas.



“Estamos tratando de vender la imagen de un país que se está recuperando de un pasado terrible. Hacer esto con trampa e imaginar un equipo dopado patrocinado por la imagen de Colombia sería totalmente contradictorio” dice Vélez. Así que Colombia es Pasión comenzó con un fuerte espíritu de lucha contra el dopaje.



Vélez configuró el equipo con un gerente general que estaba fuera de este deporte, “Con formación profesional, pero sin estar contaminado del ciclismo”, dijo Vélez. 



Que yo sepa, Luisa Fernanda Ríos, Gerente General, es la única mujer que gerencia un equipo de ciclismo profesional de hombres. Ríos supervisa todos los negocios del equipo, excepto los entrenamientos y competencias, dejando conducir al entrenador, Luis Fernando Saldarriaga, los asuntos físicos de este deporte. Se dice que Saldarriaga es el único entrenador en Colombia en utilizar regularmente el entrenamiento de ciclistas basado en potencia.



Otra novedad, es el único equipo de categoría continental, con un programa independiente de Pasaporte Biológico. Vélez se siente muy orgulloso de este punto. “El Pasaporte Biológico de la UCI tiene pruebas de sangre, pero todavía sin hormonas”, dice. “Nosotros hacemos las dos cosas, las pruebas de seguimiento de 38 parámetros hematológicos y hormonales y es administrado por Colsanitas, una gran organización de salud que opera en Venezuela, Perú y Colombia”.



En un principio, el objetivo era conseguir un equipo colombiano en el Tour de Francia. El equipo que hoy conocemos como Team Colombia comenzó inicialmente como una alianza entre la organización de Vélez y otros, pero una vez, los políticos se involucraron en el equipo de Vélez, rápidamente fue dejando de hacer parte de él.



Está bien, dice Vélez. “Ahora podemos identificar talentos, formarlos y que puedan irse para equipos profesionales”.



Su más prominente ciclista no está en el Giro, Nairo Quintana, quien ganó la Vuelta al País Vasco y terminó de cuarto en la Vuelta a Cataluña. Contrariamente a las afirmaciones de locutores como Todd Gogulski y Steve Schlanger, Quintana no “salió de la nada” este año.



El año pasado ganó la general de la Route du Sud, Vuelta a Murcia y una etapa de la Dauphiné, y en 2010 ganó el prestigioso Tour de L´Avenir, por delante de Andrew Talansky del equipo Garmin.



El equipo de Vélez puso tres corredores en el top 10 del Tour de L´Avenir ese año. Al año siguiente ganó Esteban Chaves (ahora en el Team Colombia, pero no corre en el Giro). Él está orgulloso de estos logros. Pero si Gogulski y Schlander redactan preguntas crudas e injustas sobre Quintana, existe la preocupación por la legitimidad y salud del ciclismo colombiano en general, que comparte Vélez.



Tal vez ningún país del hemisferio occidental es tan apasionado por el ciclismo como Colombia, pero las autoridades tienen dificultades para lidiar con el dopaje. ¿Qué está pasando en Colombia? “Es exactamente lo mismo que ocurrió en Europa con la lanza”, dice. “Nadie quiere hablar del problema”.



Las pruebas en las carreras son esporádicas, dice Vélez. Los medios de comunicación son apáticos en la cobertura de este tema y la escena del ciclismo colombiano está llena de pasados turbios. Vélez no dio nombres específicos, pero cualquier persona con un conocimiento del pasado del ciclismo puede ver los puntos de conflicto.



Refugiado de la Operación Puerto, Santiago Botero que dirige el equipo de Gobernación de Antioquia, Félix Cárdenas y Óscar Sevilla, ambos que tienen vínculos con el dopaje en Colombia y ganan regularmente. Vicente Belda, ex director del Kelme, recientemente absuelto por loa delitos contra la salud pública en el caso Puerto, hasta hace poco fue asesor del equipo Lotería de Boyacá.



Lo que le preocupa a Vélez es el tipo de drogas que él piensa se están utilizando. En marzo pasado, un médico colombiano, Alberto Beltrán Niño, fue detenido en el aeropuerto madrileño de Barajas en un montaje que se le encontró con posesión de AICAR y TB-500, medicamentos experimentales que están siendo llamados de “nueva generación”, productos dopantes.



Beltrán Niño fue capturado en 2011 con un cargamento lleno de drogas mientras trabajaba para el equipo Selle Italia, también trabajó para el Xacobeo-Galicia y Liberty Seguros, donde ha sido vinculado a casos de dopaje. En Madrid, Beltrán tenía previsto viajar a Bogotá antes de la vuelta nacional del país.



La semana pasada, un piloto colombiano, Marlon Pérez, ha dado un resultado analítico adverso (Muestra A) donde se halló GW1516, otro fármaco experimental de uso en el ciclismo.



Vélez se preocupa por los efectos de estas drogas, pero lo que más le preocupa son los efectos en la salud. Por ejemplo, TB-500 es una hormona peptídica que se supone aumenta la masa muscular y estimula el desarrollo de glóbulos rojos. Ha sido utilizado en caballos de carreras (Beltrán, el médico detenido en Madrid, ha trabajado como veterinario en Bahrein).



Debido a que TB-500 es un péptido, hay casi cero investigaciones científicas sobre sus posibles efectos en la salud. Otras drogas como GW1516 tienen más vínculos con los efectos malos en la salud. Nada de eso detiene a los tramposos en el uso agresivo.



Vélez dice que no va a carreras colombianas. “No voy a ir hasta que no vea mejores y más frecuentes controles”. A pesar de que se retiró de la junta directiva del equipo 4-72 Colombia, sigue jugando un papel importante y el equipo es primordialmente orientado a Europa, donde Vélez siente que las carreras son mucho más limpias.



Él dice que el 4-72 Colombia es una vía a los profesionales y el programa biomédico ayuda a explicar por qué los ciclistas del equipo son buenas materias primas. Este no es el único camino al éxito; los italianos, en particular, están interesados en el desarrollo del talento de América del Sur y otros como Rigoberto Urán del Sky, salió temprano de Colombia (firmó un contrato profesional a los 19 años con Tenax)



Pero Vélez no puede controlar mucho. Intenta inculcar buenos valores y espera que perduren cuando estos ciclistas cambien de equipo. Por ejemplo, Henao compitió en 2011 con la Gobernación de Antioquia junto a Sevilla y Botero. Para el año 2012 Henao firmó con el Sky que tiene una estricta posición de lucha contra el dopaje. Su historial médico ha ofrecido cierta tranquilidad.



Lamentablemente, Vélez no tiene mucha esperanza con el cambio del ciclismo colombiano. “Desafortunadamente, creo que no hay mucho que podemos esperar”, dice sin rodeos. Algunas personas hablan, pero no pasa nada. Estoy en la búsqueda de un acuerdo con un equipo del World Tour para que podamos ofrecerle un futuro a nuestros ciclistas.



Su éxito es agridulce. Los padres y los jóvenes ciclistas pasan al equipo 4-72, pero lo hacen porque es el tiquete de salida de Colombia. Lo que Vélez quiere es un futuro limpio para el ciclismo colombiano.



La respuesta no es suficientemente sencilla al crédito de un solo elemento, pero es difícil descontar el importante papel de Ignacio Vélez, conocido en los círculos del ciclismo colombiano simplemente como “El Coach”.


Nota publicada en: http://bicycling.com/blogs/boulderreport/2013/05/07/here-come-the-colombians/   y traducido por el equipo de prensa de 4-72.