Las vallas de la discordia
Por: Contrapunto
Política nacional


Las polémicas vallas publicadas por el expresidente Francisco Santos, así como la respuesta de Iván Márquez y la propaganda que proponía a Germán Vargas Lleras como candidato presidencial a las próximas elecciones han enrarecido el ambiente y la polarización entre los que apoyan las negociaciones de paz con las FARC, y los que no.



“Adivine quién ha matado más campesinos”, titula la valla acompañada por la cara de Pablo Escobar e Iván Márquez en cada extremo de la misma, y en la parte anterior dice: “Queremos paz sin impunidad –Francisco Santos-”.



Pero esa propagando no es la única que ha sacado el periodista que quiere ser el candidato del Puro Centro Democrático. La última de ellas muestra la cara de Diego Turbay Cote (asesinado por las FARC en el año 2000) y de Iván Márquez. Esta vez, el título afirma: “Adivine quién no podrá llegar al Congreso porque lo asesinaron las FARC”, y en la parte baja aparece la misma frase: “Queremos paz sin impunidad –Francisco Santos-”.

Diego Turbay Cote es otro de los protagonistas de las Vallas de Santos. Crédito imagen: El Espectador.


Las vallas desataron respuestas sobre todo en las redes sociales, varias personas, en forma de burla publicaron imágenes con el mismo diseño que Santos, pero que en vez de elogiar la propaganda del precandidato uribista ridiculizan a éste último con Homero Simpson o Rafa Gorgory (quien también hace parte de la afamada serie estadounidense de dibujos animados). Un de ellas declara: “Adivine quién ha sido más estúpido”, y en la parte baja dice “Queremos la paz sin estupidez –El pueblo colombiano”.



Así respondieron algunos tuieteros a las vallas creadas por Santos.


Asimismo, aparecieron propagandas firmadas por Iván Márquez en las que reza: “Adivine quién pidió a los paramilitares montar escuadrones de la muerte en Bogotá”, en las que aparecen Santos y el exjefe paramilitar Carlos Castaño. En la parte inferior afirma: “Queremos paz sin impunidad –Iván Márquez-”.



“Que digan lo que quieran, las FARC no son interlocutores válidos”, respondió ‘Pacho’ a las propagandas subidas por el grupo insurgente a internet.



De igual forma, los muros y paredes del centro de Bogotá han sido empapeladas con carteles que afirman: “Fachito Santos, desmovilízate”, aunque éstas no han sido firmadas por ninguna persona ni movimiento o partido político.



La última valla, que si bien no tiene la misma línea de confrontación que las anteriormente nombradas, ha desatado una polémica no menor a las de Santos o sus detractores. En el municipio de La Estrella ubicado en Antioquia apareció una propaganda que asevera: “En La Estrella se siente, Vargas Lleras presidente”. El ministro de Vivienda se refirió a esta valla, y afirmó que él no está haciendo campaña política para lanzarse como candidato presidencial y que aquellos que decidieron hacer pública ese anuncio le quieren “generar controversia con el mismo Gobierno”.



Si bien esas vallas para hacerle campaña política o aupar a una persona con el fin de que ocupe un cargo público no son nuevas –durante su proceso para reelegirse como procurador, varios anuncios fueron publicados de manera anónima apoyando a Alejandro Ordóñez-, si llama la atención esa especie de “guerra sucia” en la que varas personas y actores políticos del país se han involucrado, para en vez de resaltar sus propuestas, intentar atacar a sus rivales políticos.



En varias naciones como Argentina y México las campañas de desacreditación suelen ser parte del “folclor político”. Por ejemplo, en el país del sur del continente en el año 2007, al candidato para gobernador de la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narváez, le hicieron todo tipo de propaganda negativa y empapelaron la Capital Federal con su cara pintada en las mejillas con la bandera colombiana –debido a que nació en nuestro país en 1954 y desde los 4 años vive en Argentina-. Haciendo alusión a que él no era argentino y por lo tanto no era apto para ocupar dicho puesto.



En México, en las últimas elecciones presidenciales, también se realizaron cuñas y hasta videos en los que se mostraban las contradicciones o las frases polémicas de los candidatos, en las que incitaban a no votar por uno u otro. Aunque por lo general, estas propagandas eran realizadas de manera anónima.



En los pasados comicios electorales en Venezuela, los dos candidatos más poderosos, Nicolás Maduro y Henrique Capriles denunciaron campañas sucias en su contra. El candidato oficialista denunció que desde Bogotá se quería atentar contra él y contra la paz en Venezuela. Pero también Maduro durante un discurso afirmó que “yo tengo mujer, ¿oyeron? Me gustan las mujeres… y aquí la tengo".”, en alusión a la soltería y a ciertos rumores que afirmaban que el candidato opositor era homosexual.



La llamada “guerra sucia” en las campañas electorales no es una novedad, de hecho parece ser una apuesta arriesgada de casi todos los bandos, con el fin de acentuar y marcar sus brechas ideológicas. Sin embargo, muchas veces, desde acá se ha criticado –y se ha observado con preocupación- la polarización que viven otros países. Pero en la coyuntura actual que está viviendo Colombia, valdría la pena analizar si no estamos precisamente en una sociedad polarizada, en la que, sin términos medios se defiende o se ataca el proceso de paz con las FARC, y en la que dos partes que renuentes a conciliar y a escucharse, intentan únicamente traer toda el agua a su molino, sin tener en cuenta que este nuevo intento de acabar con un conflicto que lleva tantos años, lo que busca es justamente, traer la paz para todo un país; no sólo para una parte de este.