'La Igualdad es imparable y la vamos a alcanzar'
Por: Juan Manuel Vásquez
Entrevista con Angélica Lozano



La concejal Angélica Lozano, del Movimiento Progresistas, es reconocida por su trabajo como abogada, activista cívica y política, destacándose especialmente en materia de movilidad y transparencia administrativa. Lozano también se desempeñó como edil de Chapinero, cargo que le mereció el reconocimiento a mejor funcionaria pública del distrito por sus políticas contra la discriminación y a ser seleccionada como uno de los 50 líderes del país en el año 2008 por la Revista Cambio.


Adicionalmente, la concejal es activista de la comunidad LGBT, a la cual pertenece y defiende desde sus cargos públicos. Luego de que el Senado hundiera la propuesta del matrimonio igualitario que buscaba permitir que personas del mismo sexo pudieran realizar este contrato, Lozano responde sobre el futuro de la ley en la Corte Constitucional y la apertura de la sociedad colombiana hacia esta comunidad.

 

 


Juan Manuel Vásquez - ¿Qué balance hace luego de que el proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario se hundiera en el senado?

Angélica Lozano - El balance es que ganamos como movimiento social LGBT y ganamos como sociedad en general. Hasta cierto punto ganamos porque el debate público permitió contrastar argumentos y creo que nosotros tenemos argumentos por la igualdad. La igualdad es imparable y del otro lado hay unos argumentos muy pobres, donde se exhiben prejuicios y una carga religiosa que es respetable pero no es propia de la discusión de una ley del estado social de derecho. También usaron la mentira y el miedo. ¿Cual mentira? Que el proyecto de ley buscaba la adopción. Eso es falso y no está en el texto. Sólo buscamos el derecho a firmar el contrato civil de matrimonio. Con base en esa mentira mil veces difundida se generó miedo en la sociedad. Eso no es limpio en un debate y por eso creo que aunque ellos tiene la mayoría, nosotros tenemos la razón.

Juan Manuel Vásquez - Entonces es un balance positivo...

Angélica Lozano - Si, porque también ganamos mayor aceptación social, en la discusión y en la deliberación más gente ha sido persuadida hacia la igualdad y logramos disminuir muchos prejuicios. Quedan muchísimos y la prueba está en la votación, pero es un resultado positivo. Otra ganancia es que evitamos el mal mayor. Es cierto que perdimos el derecho al contrato civil de matrimonio, no obtuvimos los votos y ellos aplastaron con una mayoría impresionante. Pero evitamos que aprobaran algo adverso, que es una unión marital o una unión solemne. Es una unión de segunda clase. Evitamos que elevarán a ley la discriminación y esa era la intención de los opositores. Ganamos porque lo impedimos y salimos como entramos: sin matrimonio y sin ley.

Juan Manuel Vásquez - ¿Qué importancia tiene para la comunidad LGBT el contrato civil de matrimonio?

Angélica Lozano - La respuesta va en dos direcciones. Una es de efectos jurídicos de protección inmediata a la familia. La Corte Constitucional ha reiterado que somos familia. Las parejas del mismo sexo somos familia y estamos en un déficit de protección ante el estado. Por eso le decimos al congreso que legisle y reglamente. ¿Que beneficios traería? La protección integral. Hoy para tener derechos tienes que convivir más de dos años con tu pareja y hay que probarlo con alguien, como el vecino o el administrador del edificio. Esto es una dificultad probatoria. Por el contrario, el matrimonio es plena prueba. Una copia del contrato civil vale para todos los efectos. También cambia el estado civil, porque si uno sigue soltero no tiene acceso a muchos beneficios y obligaciones de la pareja. La importancia del matrimonio también es simbólica, porque es distinto irse a vivir que casarse. Yo no rechazo la unión libre ni mucho menos, pero es diferente decidir casarse o decidir vivir en unión libre a no tener el derecho de decidir que prefiere. El matrimonio civil es un mensaje simbólico contundente de igualdad. No cambia la discriminación, pero es un mensaje que le dice a la sociedad: “Aunque no te gusten, son iguales”.

Juan Manuel Vásquez - Ahora mencionó el que consideraba el mal mayor: Una figura como la unión marital o reunión solemne. ¿Qué diferencia hay con el matrimonio?

Angélica Lozano - Permitir una unión solemne, una unión como la quieran llamar, es elevar a ley la discriminación. Imagínate que en Colombia hay un fenómeno de desplazamiento impresionante, por lo menos 3 o 4 millones de desplazados a causa de la guerra. Eso hace que se salgan de su ciudad, que vayan con una mano delante y otra atrás, pero siguen amando. ¿Hay que crear un matrimonio para desplazados? ¿Unión para desplazados? O los negros. ¿Hay que crear una unión o matrimonio para los negros? De ese nivel de absurdo es permitir una unión o un matrimonio para homosexuales. El fundamento del matrimonio y de una familia es el amor, entonces al mismo amor los mismos derechos y con los mismos nombres. Esto es un mensaje social, así como es distinto que tu le digas a tu mamá: “Mamá me voy a vivir con mi novia Marcela”, a decir “Mamá, me voy a casar con Marcela”. Hay un mensaje íntimo a tu mamá, a Marcela y a la sociedad en general. Nosotros somos adultos ciudadanos que cumplimos nuestros derechos y queremos tener el derecho a casarnos. Hoy en día, la mayoría de la gente heterosexual no se casa, vive en unión libre. Ellos tienen la opción de escoger si van a vivir juntos o a casarse. Nosotros queremos tener el derecho a escoger, pero hoy no tenemos ese derecho, porque si yo me quisiera casar hoy no podría. Es muy distinto decidir no casarse a no tener la opción de decidirlo ni considerarlo. Entonces por nada del mundo podemos permitir que se eleve a ley una figurita especial. Esto es como cuando los negros en Estados Unidos si podían montarse en el bus, pero en la parte de atrás. Si, podían usar el baño, pero el baño de afuera. Entonces ¿Somos iguales? ¿O es que nos van a bajar los impuestos? Porque entonces si nos restringen un contrato entonces que nos restrinjan los impuestos también. ¿Van a hacer eso? No, porque somos ciudadanos. ¡Derechos plenos, nada de segunda!

Juan Manuel Vásquez - ¿El matrimonio no tiene ninguna implicación religiosa?

Angélica Lozano - Nosotros hablamos del contrato civil de matrimonio. En Colombia hay muchos contratos para los ciudadanos: El contrato laboral, el contrato de compraventa, el contrato de arriendo, el contrato civil de matrimonio. El contrato civil de matrimonio es para proteger la familia y la familia es donde esta el amor. De modo que nosotros hablamos exclusivamente del contrato civil y el proyecto de ley solo habla de esto. Para nada mencionamos ni tocamos el matrimonio religioso que es una figura propia de las religiones, las cuales respetamos. En Colombia rige la ley y queremos ese reconocimiento.

Juan Manuel Vásquez - Después de la desaprobación del proyecto, la Corte Constitucional resolvió que antes del 20 de Junio el Congreso debe legislar sobre los derechos de las parejas del mismo sexo. ¿Para dónde cree que va esa legislación?

Angélica Lozano - Si llega el 20 de Junio y no hay ley, vamos a ir ante notarios y jueces quienes no van a poder hacer nada. ¿Porque? Porque no hubo ley. Los notarios y jueces no son congresistas, ellos no pueden decir “como el congreso no hizo ley entonces yo reglamento que será así...”. Ellos no pueden no pueden usurpar las funciones. De no gozar de la protección integral de nuestras familias el 20 de Junio antes notarios y jueces, radicaremos acción de tutela para que esto sea decidido de fondo y de una vez por todas por la Corte Constitucional.

Juan Manuel Vásquez - Los opositores del proyecto argumentan que tanto la constitución como el código civil definen explícitamente el matrimonio como una unión entre hombre y mujer.

Angélica Lozano - Ellos confunden. Aquí viene de nuevo la campaña de mentira y miedo. La Constitución en el artículo 42, un artículo que tiene 11 incisos, describe y define que es una familia. La Corte Constitucional ha sentenciado en muchos fallos que nuestras uniones y nuestra convivencia también es familia, y que la familia no sólo se conforma de papá, mamá e hijos. Familia es la de la madre soltera, familia es la de la abuela que cría a sus nietos, familia es la del tío que vive con sus sobrinos y familia también somos nosotros, las parejas del mismo sexo. ¿Donde esta la mentira? Ellos dicen que ese artículo sólo habla exclusivamente de unión de hombre y mujer. Resulta que eso es una lectura parcializada porque el artículo dice que una familia se puede conformar por vínculos naturales o jurídicos, como la unión libre y el contrato de matrimonio entre un hombre y una mujer, o, y resalto esta “o”, por la voluntad autónoma y responsable de dos adultos. Esa “o” es donde nosotros cabemos. Ellos niegan eso, y afirman que solo dice hombre y mujer. Y lo dice, pero también dice después una “o”!. Entonces la diferencia entre “y” y “o” es grandísima. Ellos se niegan a aceptar esto.

Juan Manuel Vásquez - ¿El proyecto de ley buscaba modificar el Código Civil?

Angélica Lozano - Si. El matrimonio como tal no está descrito en la Constitución sino en el código civil, artículo 113, que es justamente el que el proyecto de ley pedía modificar. ¿Que dice el código civil, que se redactó en el siglo XIX? Dice que el matrimonio es un contrato entre un hombre y una mujer para procrear y ayudarse mutuamente. La propuesta era describir el matrimonio como un contrato celebrado entre dos personas para el apoyo mutuo, la solidaridad y hacer una vida en común. Eso incluye que usted puede o no tener hijos. ¿O es que acaso debería anularse el matrimonio de las parejas heterosexuales casadas que no tienen hijos? ¿Es obligatorio tener hijos en nuestro país? No lo es.

Juan Manuel Vásquez - Hablando de heterosexuales ¿Qué opina sobre las declaraciones del Senador Gerlein al decir que la votación era esperada porque el 80% de la población es heterosexual?

Angélica Lozano - El resultado se veía venir no porque sean heterosexuales sino porque el Congreso legisla para beneficiar parapolíticos y para hacer chanchullos como la reforma a la justicia. No legisla para el interés público. El Congreso es un escenario conservador y de lo peor de la sociedad. De modo que esperábamos este resultado. No nos toma por sorpresa, pues el Congreso ha hundido 7 proyectos de ley en los últimos trece años, algunos de ellos sobre derechos elementales como afiliaciones a la EPS. De modo que sabíamos que del Congreso no iba a salir nada bueno, pero lo apoyamos porque algunos congresistas radicaron el proyecto autónomamente. Sólo la corte ha reconocido nuestros derechos, y ha reconocido la igualdad en los últimos años. El senador Gerlein lleva más de 40 años sentado en el Congreso, creo que desde 1968. Solo por honorarios ha recibido cerca de quince mil millones de pesos. El senador tiene derecho a pensar lo que quiera, todos en Colombia tenemos derecho a la opinión y a la libre expresión, pero es doloroso que en el lugar de expresión de la democracia se maltrate como animales y basura a otros seres humanos solo porque no somos como él. Yo no voy a recurrir a lo mismo, yo no voy a decir que él es excremental. Lo que más me llamó la atención de su intervención es que él dijo que nunca había visto nada más violento y agresivo en el Congreso que la exposición de Marta Cuellar, la mamá de un hombre gay. Dijo que es lo más violento que ha visto en 40 años. ¿De verdad? ¿El acaso no se ha sentado con sesenta parapolíticos masacradores al lado en su pupitre? ¿De verdad una mamá que defiende los derechos de su hijo y de todos nosotros es lo más violento? Eso es lo que más me dolió.

Juan Manuel Vásquez - ¿Cómo es la vida de una figura pública y política que se reconoce abiertamente como parte de la comunidad LGBT?

Angélica Lozano - La política, como el campo profesional tuyo en el periodismo, del médico, del odontólogo, del vendedor de zapatos, es difícil. Es difícil hacer una campaña y una carrera política, más si tu no eres rico o hijo de un político. Yo no soy delfina, mi mamá es vendedora de muebles y mi papa es vendedor de computadores. Pero son vendedores, ni siquiera dueños de almacén. Soy clase media típica. Entonces las dificultades tiene que ver es con el origen, porque aquí también al político homosexual de clase media como yo se le ataca en algunos escenarios pero al político gay estrato veinte jamás se le va a agredir ni se le va a mencionar nada. La doble moral tiene que ver es con el arribismo, más que con la orientación. A mi un periodista de baja categoría ética me maltrato en una revista por mi orientación sexual. Al otro día lo escuche entrevistar a un persona homosexual de la política de la altísima esfera del poder, de estrato socio-económico económico muy alto, a quien tratan con guantes de seda.

Juan Manuel Vásquez - ¿Entonces es un problema de clasismo y no de discriminación hacia la comunidad LGBT?

Angélica Lozano - El problema es más por el tipo de ciudadano que es usted, y la gente que lleva la peor parte de la discriminación es la gente vulnerable. Yo finalmente soy una figura pública, con acceso a la educación, con una posición social para pelear por mis derechos. Pero el niño que es matoneado no sólo en su colegio, sino en su casa,el mensajero que lo despiden de la oficina porque es homosexual, el obrero de la construcción que lo echan porque se le nota que es gay, a mujer maltratada lesbiana en su trabajo y en su oficina. Entonces lamentablemente el arribismo y el clasismo distingue con quien se mete. En política genera morbo y pretenden que uno sólo se ocupe de estos temas. Mi carrera en el Concejo ha sido principalmente sobre movilidad y sobre transparencia. Fui alcaldesa de Chapinero con un desempeño notable, perdón por echarme el piropo pero así es reconocido por otros. Entonces nos toca demostrar que somos mejores porque si no nos minimizan.

Juan Manuel Vásquez - ¿Cree que la sociedad colombiana se esta transformando en una sociedad más abierta e incluyente?

Angélica Lozano - La igualdad es imparable. Ahora, en este tiempo y en la historia y en el mundo. Las mujeres cumplimos ochenta años del derecho a estudiar. ¿Sabes que decían? “La familia se va a acabar si salen a estudiar. ¡La sociedad se va a acabar si las mujeres salen del hogar a estudiar o trabajar!”. El derecho a votar de las mujeres fue luchado en Colombia y en el mundo, igual que la abolición de la esclavitud. Tocó demostrar algo que hoy en día da vergüenza y es que los indígenas sí tienen alma, es decir que si son personas y no animales. Nuestra lucha, la de los homosexuales, se enmarca en eso: En las grandes luchas civiles. La igualdad es imparable. Aquí la pueden embolatar porque el congreso es más conservador que la sociedad colombiana. Este es un tema polémico y que genera inquietud entre la sociedad. La sociedad está muy dividida y la verdad no creo que sea 80-20, yo creo que está en un 50-50.

Juan Manuel Vásquez - Es decir que aparentemente sí hay una apertura por parte de la sociedad

Angélica Lozano - La gente colombiana cada vez es más consciente de que no somos bichos raros. Esta sociedad esta llena de madres solteras y tipos que abandonan a las mujeres pero ahora se la quieren montar a los que aman a alguien de su mismo sexo. Entonces creo que la sociedad está dividida y no como en el congreso, que es 83-17. La igualdad es imparable y la vamos a alcanzar. Sólo hasta 1983 la homosexualidad era delito en Colombia. ¡Delito!. ¡Cárcel por ser homosexual! Entonces esta ha sido una revolución pacífica, tranquila, alegre, con mucha dignidad y con mucho coraje. Mucha gente se ha muerto esperando sus derechos, muchos han sido maltratados y han aguantado bolillo y discriminación en su mismo hogar. Una causa frecuente de suicidio es la imposibilidad de aceptarse a sí mismo por el rechazo que sufren por sus seres más queridos, sus padres y hermanos. Nuestra lucha es imparable y sigue adelante con la tranquilidad de estar del lado correcto de la historia. En el lado correcto de la historia no están los que querían la esclavitud ni los que negaban los derechos de las mujeres. La historia esta de nuestro lado, que es el lado de la igualdad. No queremos ni un solo derecho más que un heterosexual, ni un derecho especial ni un privilegio. Queremos exactamente los mismos derechos, nada más. Pero tampoco nada menos.