Las ovejas de París
Por: Martín Rivera Alzate
En París, siguen innovando de manera sostenible

Una vez más Bertrand Delanöe, alcalde mayor de París (Francia), sorprende por sus decisiones innovadoras y reafirma su intención en priorizar el medio ambiente dentro de sus políticas públicas. Ya lo había hecho en 2007 con la implementación del Vélib’ el sistema de bicicletas públicas más exitosa del mundo y en 2010 a través de Autolib’ el primer sistema de carros compartidos 100% eléctricos.


En la sede de los archivos municipales de la ciudad, ubicado al nororiente de París, se está llevando a cabo un plan piloto poco convencional. En lugar de gastar en costosas y contaminantes maquinas podadoras se adquirieron cuatro ovejas por $630.000 pesos (US$335). Los animales, traídos desde Bretaña, no miden más de 60 cm y están protegidas por medio de una reja que las escuda de perros callejeros o que se escapen.


De igual manera, habrá un ovejero encargado de garantizar que estén en óptimas condiciones y levantarlas si se tropiezan.


En el pasado, ciudades como Curitiba (Brasil), Portland, Cleveland y Los Ángeles (Estados Unidos) ya habían tenido experiencias parecidas utilizando animales para cuidar sus jardines y zonas verdes. Lo llamativo del plan en París es que se espera que en octubre se repita esta modalidad en otras zonas de la llamada ciudad luz y en caso de ser exitoso el proyecto se empezaría a duplicar en otras ciudades del mundo.


Otro objetivo del programa es que se cree un incentivo para que la ciudadanía visite los archivos de París a la vez que se deleite con las ovejas, no muy común en el paisaje urbano. De igual manera se trabajará de la mano con científicos y veterinarios que evaluaran el comportamiento de los animales y ver qué tan adaptables al hábitat citadino pueden ser.


Indudablemente este tipo de decisiones son innovadoras y muestran otro tipo de maneras de afrontar los retos de los centros urbanos. Si la apuesta por involucrar ovejas para mantener en buen estado los prados del archivo municipal de Paris, Delanöe volvería a asombrar a los habitantes de la ciudad luz y confirmar su coherencia progresista y discurso del cuidado de medio ambiente.