La defensa de Petro
Por: Contrapunto
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¿Qué instrumentos va a utilizar Petro para defenderse?

Quizá, la mayor defensa de Gustavo Petro sea la negociación de Paz en La Habana, pues su futuro político podría ser un prólogo, según sus seguidores, de lo que pueda significar la participación en política de los miembros de las FARC. Sin embargo esto parece no importarle a la Procuraduría, quien abrió el viernes pasado un pliego de cargos en contra del alcalde mayor.


Actualmente se están cocinando dos vías para sacar a Petro de su cargo. Por un lado el procurador general, Alejandro Ordoñez –luego de dos meses de duda- abrió pliego de cargos en contra de Petro por la crisis de basuras experimentado el pasado 18 de diciembre y por el otro va avanzando a paso firme la revocatoria del alcalde, liderada por Miguel Gómez Martínez (Representante a la Cámara por el Partido de la U y allegado a los ideales uribistas).


¿Qué instrumentos va a utilizar Petro para defenderse de la anunciada tormenta política?


ContraPunto hace un análisis de los dos escenarios y la manera en cómo el alcalde y su equipo de defensa -liderada por el destituido ex Secretario de Gobierno y compañero ideológico de Petro, Guillermo Asprilla- van a salir al ruedo político y evitar lo inevitable, salir por la puerta de atrás y de paso ponerle candado a las aspiraciones nacionales e internacionales de implementar un modelo político y económico de izquierda en Colombia y Latinoamérica.


“Me quieren sacar porque soy de izquierda”


Según la Procuraduría, la administración de Gustavo Petro incurrió en errores gravísimos en la implementación del nuevo modelo de aseo en Bogotá y, a raíz de la improvisación del pasado 18 de diciembre, generando una emergencia sanitaria en la ciudad. El Ministerio Público le acusa de haber decidido poner a cargo de la recolección de las basuras a empresas del distrito sin experiencia ni capacidad técnica para llevarlo a cabo; Aguas Bogotá y Acueducto de Bogotá.


Ante esto, Guillermo Asprilla afirmó en una entrevista reciente no hay pruebas de que haya habido emergencia sanitaria en Bogotá. “Al contrario, hay pruebas, y las Procuraduría no las consideró, de que los operadores dejaron de recoger basuras varios días antes del 18 de diciembre”. En la misma entrevista, Asprilla afirma también que el procurador se está extralimitando en sus funciones y que además está obrando con imparcialidad.


Esta reacción da visos sobre cómo va a ser la respuesta por parte de Progresistas. La herramienta más útil que tienen a la mano es alargar el proceso y contraatacar al Ministerio Público. Una de las grandes paradojas de esta situación es el hecho que cuando Gustavo Petro era congresista por parte del Polo Democrático, el entonces senador votó a favor de la candidatura de Alejandro Ordoñez el 11 de diciembre de 2008.  Pero al parecer en la política no hay memoria, y una destitución por parte de Ordoñez seguiría demostrando el gran poder que tiene el procurador quien ya destituyó a Piedad Cordoba y Alonso Salazar entre muchos otros.


El hecho que Ordoñez represente unas ideas de corte derechista y esté abiertamente opuesto al proceso de paz muestra que esta será una lucha política que le conviene a Gustavo Petro. Muy seguramente su argumento más fuerte será, como lo mencionó la revista SEMANA, ‘me quieren tumbar porque soy de izquierda’. Petro fue noticia durante su periodo como congresista por cazar peleas contra el gobierno nacional e incluso sus colegas del Congreso. Siempre le ha ido mejor en momentos de disputa que en tranquilidad.


De igual manera saldrán sus defensores a atacar las posturas de Alejandro Ordoñez y sus excesos políticos y administrativos le pueden costar mediáticamente pues él sabe que tiene detractores en otros sectores. La presión por parte de Asprilla va a ser fuerte e intensa, ya entró en el primer round: “el procurador no tiene competencia para pronunciarse sobre la legalidad de contratos interadministrativos, esa competencia es de la justicia administrativa”.


Poner en tela de juicio la revocatoria


Por otro lado la Registraduria ya dio el visto bueno a las 357.000 firmas mínimas requeridas para convocar a un referendo que se le pregunte a los electores por la revocatoria del alcalde mayor. Según las cuentas de revista SEMANA, para noviembre de este año se estaría llevando a cabo dicha votación en donde debe haber mínimo 1.200.000 votantes para que sea válida y que el ‘Sí’ tenga una votación mayoritaria. Dos condiciones que para algunos son poco probables.


Ante dicha situación, el mismo Asprilla se refirió al respecto en dos vías. La primera es que quien está detrás de esta iniciativa no es ni más ni menos que Miguel Gómez Martínez, nieto de Laureano Gómez y uribista purasangre del Partido de la U. Si bien ha anunciado que su iniciativa es meramente ciudadana en contra de una mala administración distrital, Asprilla a manifestado que lo que pretende Gómez es tumbar a un alcalde por que gobierna desde el otro lado de su espectro político.


Por otro lado, el mismo defensor de Petro afirma que cerca del 70% de las más de 630.000 firmas recolectadas por el movimiento de Gómez, son falsas. Acusa que el equipo promotor de la revocatoria no fue disciplinado ni exigente en la revisión de las firmas. De igual manera, el equipo defensor del alcalde trajo a auditores expertos en este tipo de trámites de Perú y Bolivia pero la Registraduria consideró que no era transparente ni apropiado reunirse con ellos mientras no se diseñe bien la metodología del trámite.


Ante esto, la defensa no se ha hecho esperar y si bien aparentemente incurrieron en un delito al tener acceso a las firmas que radicó Gómez, se revisaron los folios y encontraron muchos errores en los requisitos legales, pues muchas de las firmas no tienen su cédula registrada para votar en Bogotá. Ante esto, el ruido mediático ha sido muy alto pero son gritos de mudo, pues al parecer a la Registraduria la tiene sin cuidado los titulares de prensa provenientes por parte de los petristas.


Lo que se viene


Gustavo Petro ya se está preparando para lo peor, y muestra de esto son trinos como “Podrán destituirme por esto, pero esto me lo llevo en el alma y jamás lo arrancarán de la historia” (en alusión a un reciclador que entre lágrimas le agradece al alcalde Petro). Pero a Bogotá se le viene una tormenta política que no hará sino ahondar aún más en sus problemas de gestión y administración. La ciudad no va a tener alcalde pues a Petro le interesa mucho más poder salir fortalecido para salvar su nombre o por lo menos el del movimiento que creó para llegar al mayor cargo de la ciudad, Progresistas.


Miguel Gómez quiere fortalecer el uribismo en Bogotá y este es el momento indicado pues ganó todo el freepress necesario para ser reconocido en la ciudad y llega fortalecido. Por otro lado, el procurador Ordoñez quiere seguir demostrando su fortaleza política y entre más pueda entorpecer los diálogos de paz, mejor y sabe que a través de esta vía lo va a lograr.


Por su parte Petro, Asprilla y compañía harán más ruido del que verdaderamente pueden generar. Los argumentos entrarán al mundo de lo personal dejando la racionalidad de lado. Por un lado, dilatarán al máximo la decisión por parte de la Procuraduría y por el otro deslegitimaran a través de todos los medios posibles la vía democrática. Utilizarán el escudo de La Habana para mandar un mensaje nacional y de largo plazo, polarizando aún más los argumentos políticos de los diálogos en Cuba mientras que el gobierno de Santos no podrá pronunciarse al respecto porque estaría actuando en política.


Si bien hay buena parte de la ciudadanía inconforme con la administración Petro (cerca del 68%, según la última encuesta), es muy poco probable que más de 1.200.000 personas salgan a votar. Por lo que, en caso que haya menor votación (así gané el sí) se fortalecería políticamente el discurso del alcalde. Sin embargo, la piedra en el zapato, está en la licitación, ejecución e improvisación en el tema de las basuras. Mientras tanto, todo sigue igual y no hay argumentos concretos (de hechos) que defiendan, por sí solos, la administración del alcalde.