El tacto artillero de Gustavo Petro
Por: Federico Ramírez Vergara
http://www.contrapunto.co
Petro se boicotea constantemente.

Opinión


El alcalde de Bogotá es todo menos conciliador. Su estilo confrontacional, en apariencia directo, le ganó fama y prestigio como un valiente luchador en contra de la corrupción y a favor de causas sociales. Sin embargo este mismo estilo, así como sus mensajes lo han convertido en su peor enemigo al momento de generar simpatías y amistades.


El alcalde hace anuncios constantemente, de hecho manifestarse en Twitter y Facebook , se ha convertido en su tarea de gobernante del día a día. Sin embargo estos anuncios, expulsados de las cuentas del alcalde, parecen no tener orden, propósito mediático y mucho menos, efecto positivo.


Pareciera existir una desconexión entre el tono de la opinión pública con respecto a ciertos temas y la forma en que son abordados por el alcalde. Un ejemplo claro, y revelador de la actitud del alcalde viene, no de sus fracasos como administrador, pero más bien de sus éxitos o aciertos.


El día en que entró en vigencia el nuevo Pico y Placa en la ciudad, en julio de 2012, el Alcalde consideró pertinente salir a la televisión a anunciar que acabaría, en el mediano plazo con la medida restrictiva. El éxito que tuvo como alcalde al mejorar la movilidad en la ciudad, permitiendo al mismo tiempo ampliar la utilización de los vehículos particulares, lo borró el mismo día al desestimar su propia medida, y anunciar que Bogotá no tendría restricción, logrando, cómo ha sucedido varias veces, boicotear su propia gestión.


La más reciente zancadilla que Petro le hizo al Alcalde fue defender y proponer una zona de reserva campesina en la localidad rural de Sumapaz en Bogotá. El “timing”, la propuesta y las implicaciones de las palabras de Petro son tan desatinadas como su forma obstinada de defenderla.


El Sumapaz, para quien no haya leído noticias de Bogotá en los últimos 40 años, ha sido refugio de frentes guerrilleros, lugar donde han secuestrado, asesinado y extorsionado políticos, soldados y servidores públicos. Como muestra, hace menos de un año dos ediles de esa localidad fueron asesinados por presuntos miembros de Las FARC, que más que un botón es un horrendo crimen.


La salida de Petro se alinea con aquella de los campesinos en Catatumbo. Nuestro alcalde, o su asesor consideró buena idea apoyar el mismo sistema que defienden quienes han sido señalados de tener comunicaciones, vínculos y el visto bueno de las FARC, el ELN, todos sustentados en una economía ilegal.


La justificación del alcalde se enfoca en la sostenibilidad de recursos hídricos, para cual existen otros mecanismos tales como la prohibición (vigente) de construir, sembrar o explotar tierras por encima de la cota de los 2800m sobre el nivel del mar. Es decir que el páramo, que está protegido de todo tipo de cultivos, explotación y construcción por legislación existente, necesita ahora la ayuda de unos campesinos que no van a poder cultivar nada (de acuerdo con las normas de protección ambiental).


La obstinada forma de Petro en hacerle zancadilla a Petro deja una duda enorme en lo referente a la gestión del alcalde: 1. Será que está sincronizado con la protesta en el Catatumbo y quiere impulsar la agenda de quienes la apoyan o 2. Sólo es capaz de entender lo que él quiere y ver lo que él ve, restringiéndose el apoyo de la población que tiene en la mente una idea diferente de lo que está sucediendo.