Los engañados por interbolsa
Por: David Sierra
http://cerosetenta.uniandes.edu.co/los-enganados-por-interbolsa/
La odisea de un hijo por recuperar algo

Como todos lo meses desde hace 4 años, mi padre recibió el extracto. Mostraba que el rendimiento de sus inversiones había bajado. Esto nunca había pasado, por eso decidió llamar a su corredora de bolsa con la que llevaba trabajando más de 5 años.


-Leila, qué pasó con el fondo? Por qué hay bajo el rendimiento este mes?


- No te preocupes Carlos, fue un negocio que se nos cayó pero el otro mes todo vuelve a la normalidad.


Todo volvió a la normalidad. Los extractos volvieron a mostrar su rendimiento habitual.


Mi papá llegó a Interbolsa buscando un lugar seguro y confiable para poner sus ahorros y el capital de la empresa que tiene. Allí le ofrecieron invertir la plata en un fondo llamado Fondo Premium Capital Appreciation Fund, creado por Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, hijo del presidente y fundador de Interbolsa, la que era entonces la comisionista de bolsa más grande de Colombia. En los folletos que le entregaron, el fondo se definía así:


“Es un fondo de inversiones en dólares, que le ofrece al inversionista la alternativa de denominar su inversión en pesos y euros. Ubicado en Curazao, es reconocido por los inversionistas como un fondo que crece con seguridad y solidez. El fondo tiene como objetivo mantener un retorno estable, a través de un manejo óptimo del nivel de riesgo con adecuadas garantías que cubran las inversiones. Para esto, concentra sus inversiones en operaciones de Renta Fija no Bursátil, tales como créditos, descuento de facturas, contratos y títulos valores, entre otros. Estas operaciones se desarrollan principalmente en Colombia, América Latina en general y Estados Unidos.”[1]


Fue hasta el primero de noviembre de 2012 cuando Vladdo, el caricaturista de la revista Semana, en su cuenta de twitter publicó 3 tweets que empezarían a dilucidar el fraude bursátil más grande que ha tenido Colombia. El primero decía: “La firma corredora Interbolsa, que maneja el 34% del mercado de acciones en Colombia está en serios problemas”. Tres minutos más tarde escribió: “Fuentes que conocen el caso me dicen que podría anunciarse el cese de operaciones de Interbolsa el día de hoy, por problemas de iliquidez”. Y por último: “Al parecer Interbolsa trata de que Davivienda la adquiera para salvarse de un cierre”. El mundo financiero colombiano empezó a agitarse. El presidente del grupo Interbolsa, Rodrigo Jaramillo, desmintió los anuncios de Vladdo y dijo que estaba pensando en denunciar penalmente al caricaturista por pánico económico [2] .


Pero no era posible tapar el sol con un dedo. A las 2 de la tarde la comisionista Interbolsa confirmó mediante un comunicado de prensa que “afronta una restricción temporal de liquidez frente a lo cual de manera responsable, y proactiva, se encuentra explorando todas las alternativas a su alcance para atender esta situación lo más pronto posible”.[3] En ese momento en el que la acción de esta empresa perdió hasta el 30% de su valor.


Debido a los afanes de su trabajo, mi papá sólo pudo escuchar algo muy vago por radio. Para poder saber qué era lo que verdaderamente pasaba volvió a recurrir a su único contacto con esta institución.


-Leila, he escuchado que algo pasa con Interbolsa pero no entiendo. Está todo bien?

-Sí Carlos, todo está bien, fue un caricaturista que publicó unas vainas que son mentiras, creo que lo vamos a demandar, todo lo que dijo ese tipo es mentira.


Fue solo hasta por la noche que Jacquelin, mi mamá, entró a Internet para ver las noticias de ese día y vio varios artículos que hablaban sobre la situación de iliquidez de Interbolsa. Debido a que nadie en la casa entiende sobre finanzas o mercado bursátil, mi papá decidió llamar a un familiar lejano quien era un ex comisionista de bolsa y fue uno de los que le recomendaron el fondo. Lo único que le pudo decir fue “Carlos, es algo grave, los de Interbolsa debieron haber hecho algo muy cochino” . Pasamos una noche llena de incertidumbre, rabia y miedo. Lo único en lo que podía pensar era que él, su empresa y su familia habían quedado en la bancarrota.


¿Qué íbamos a hacer? ¿Como podíamos recuperar la plata? En un acto de desespero mi papá decidió ir al otro día al edificio de Interbolsa para entregar una carta en la cual expresaba sus deseos de retirar la plata del fondo. Ese mismo día, en las horas de la madrugada, la Superintendencia Financiera intervino la comisionista de bolsa. Cuando llegó al edificio ubicado en la avenida 82, encontró una fila de clientes intentando entrar al edificio. No dejaban pasar a nadie. Mientras él esperaba, mis hermanos y yo nos quedamos en casa pendientes de lo que estaba pasando, y de lo que decían las noticias. En una entrevista hecha en la W al Superintendente Gerardo Hernández Correa afirmaba que Interbolsa estaba funcionando con normalidad (y que los dineros de los clientes estaban debidamente protegidos. Si era así ¿por qué los clientes no podían entrar o por qué los comisionistas no contestaban ningún teléfono? Más tarde descubriríamos que ninguna de las dos cosas que afirmó el “Super” eran verdaderas.

Además de las declaraciones hechas por Hernández ese mismo día, Rodrigo Jaramillo, presidente y fundador de Interbolsa, emitió un comunicado de prensa. Habló por primera vez de un tipo de operación llamada REPO[4] , la cual fue la causa de su iliquidez y de su perdición. El REPO según las palabras de Jaramillo es “un préstamo entre particulares, donde el deudor entrega unas acciones que son el objeto del REPO más una garantía adicional del 40% en acciones o de títulos de alta bursatilidad. El acreedor presta el dinero, recibiendo a cambio unos intereses y conservando las acciones más la garantía que representan un valor superior al prestado”[5] Estos REPO se hicieron para las acciones de Fabricato.


Ese mismo día, 2 de noviembre, siete de los miembros de la junta directiva de Interbolsa S.A renunciaron ya que, según ellos, la firma había actuado a espalda de ellos. Los miembors de la junta se rasgaron la vestiduras alegando que ellos sólo tenían conocimiento de que los repos no superaban los 100 mil millones de pesos pero en las cifras oficiales aparecía que estos estaban alrededor de 300 mil millones de pesos[6]


La única pregunta que nos hacíamos era la siguiente: ¿cómo era posible que un préstamo pudiera dejar ilíquida a la comisionista más grande de Colombia? ¿De dónde salía el dinero de los préstamos? ¿Contaba acaso la firma con un capital de $300.000.000.000? ¿Era la misma plata de Interbolsa o era la de los clientes? Aunque tanto como Jaramillo y Hernández daban partes de tranquilidad, nosotros nos sentíamos inseguros; cualquier cosa podría pasar. Sólo con el paso de los días entenderíamos que estabamos atrapados en un desfalco monumental.


Fue solo hasta el miércoles 7 de noviembre cuando se conocieron de nuevo noticias oficiales. El gobierno decretó la liquidación forzosa de Interbolsa. Según la superintendencia la comisionista ya no tenía viabilidad económica. Esta noticia cayó como un balde de agua fría: Interbolsa, la empresa a la cual habíamos confiado nuestro dinero se iba a acabar. Y nuestro dinero ¿qué? ¿A donde se había ido? ¿Dónde estaba?


El día 8 de noviembre, la revista Dinero sacó a relucir el nombre que nadie conocía pero que fue el que llevó a que se diera el descalabro. Alessandro Corridori, un Italiano, fue la persona a la cual le fue prestada la plata. Corridori fue el beneficiario de los repos. Así mismo, Dinero develó la pregunta del millón: ¿de dónde salía la plata? Con contundencia esta revista afirmaba que era de los clientes de Interbolsa[7] . Pero en ningún momento a nosotros, los clientes, y a los inversionistas de la firma se les había hablado de esto! Tampoco nadie nos pidió autorización! Jaramillo y sus socios habían tomado la plata de las personas que habían confiado en Interbolsa sin su permiso. Este fue el crimen. Este fue el descalabro. Ese fue el abuso de unos ladrones de cuello blanco que se pavoneaban como grandes personalidades entre la élite colombiana.


Lo que sucedió en Interbolsa fue como si de un momento a otro una bomba hubiera estallado en mi casa; y nadie había sido capaz protegernos. Parecía como si no hubiera instituciones que vigilaran el mercado financiero colombiano. Ninguna revista o periódico había hablado antes de Interbolsa, excepto para elogiarla, publicitarla, engrandecerla.


En el lanzamiento del libro El cartel de Interbolsa. Crónica de una estafa financiera de Alberto Donadio, uno de los mejores periodistas de investigación en Colombia, Vladdo se refirió a este suceso como un “secreto a voces”. El caricaturista habló de la falta de seriedad del periodismo colombiano el cual, aunque sabiendo, callaba con un silencio cómplice, aludiendo a que el tema era muy grave como para sacarlo a la luz pública.


El día que mi papá estuvo parado frente a las puertas cerradas de Interbolsa, esperando una explicación que nunca obtuvo, en la página web del fondo salió un comunicado en el cual informaban lo siguiente:


“-De los 174 millones de dólares que valía el portafolio a 31 de Octubre, 61.2 millones de dólares estaban representados en un repo sobre acciones de Fabricato.
- El portafolio incluye préstamos por 113 millones de dólares y personas en Colombia.
- De los préstamos a terceros 37 millones de dólares corresponde a personas que han invertido en acción de Fabricato.
- En acciones de Interbolsa el fondo tiene 7.7 millones de dólares.
- Existe un repo de 4.7 millones de dólares sobre acciones de Interbolsa
- Estimamos que la pérdida máxima es de 59.3 millones de dólares”[8]


Pero ¿cómo era posible esto? No se suponía que el fondo “concentra sus inversiones en operaciones de Renta Fija no Bursátil, tales como créditos, descuento de facturas, contratos y títulos valores, entre otros.”[9] , tal como estaba escrito en la información que entregaban a sus clientes? La supuesta transparencia del comunicado revelaba la oscura estafa. La plata que invertimos, fue utilizada con otros fines.


Sumada a estas relevaciones el director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega, anunció una investigación a los inversionistas del fondo por una supuesta evasión de impuestos[10] . Mi familia se sentía como la frase coloquial “Al caído caerle”. Además de haber sido estafados, el gobierno y los medios de comunicación ahora nos acusaban de evasores, como si fuéramos delincuentes. Dentro de los afectados por el fondo con los que se comunicó mi papá y en una reunión de afectados, sólo conoció unos pocos casos de personas que no habían declarado ante el estado el dinero que tenían en el fondo Premium de Curacao.

Antes de seguir, es necesario hacer una explicación más sobre qué pasó con los repos e Interbolsa. Interbolsa prestó alrededor de $300.000.000.000 en repos. Estos fueron invertidos en las acciones de Fabricato. El negocio empezó en 2010 cuando se le prestó a Corridori una suma de 9.758 millones de pesos. Este préstamo salió de Interbolsa SAI la sociedad administradora de inversión, y más específicamente de la Cartera Colectiva Credit manejada por esta. La suma del préstamo fue aumentando mientras pasaban los años así como la acción de Fabricato aumentaba. Llegó el punto en el que las empresas a las cuales Interbolsa les prestaba dinero, manejaron el 30% de las compras de acciones de Fabricato. El negocio era la especulación. Entre más demanda, más subía el precio de la acción. En el 2011, cuando la SAI solicitó la autorización a la Superintendencia para transformase en una fiducia, esta ordenó a la SAI acabar con los créditos y los préstamos que le había hecho ya Corridori. Reconocían el gran riesgo de esta maniobra. Desde este momento, la Superintendencia ya sabía sobre Corridori y sobre sus negocios especulativos y el riesgo que estos implicaban[11] . El excesivo préstamo fue lo que llevó a la comisionista a incumplir el pago a BBVA el primero de noviembre de 2012


Después que estalló el escándalo, la Superintendencia hacía pronunciamientos en los que se desligaba de la responsabilidad. Dentro de las razones que mencionaba era que el fondo, al ser extranjero, no era vigilado por esta entidad. Pero los dineros se recaudaban en Colombia. Es una obligación de la “Super” hacerle seguimiento a los dineros y proteger al inversionistas. Así mismo, tal como lo señala Donadio, si la superintendencia hubiera contrastado lo que ofrecía el fondo a sus clientes y un documento de colocación del fondo en el 2012 en el cual admitía los negocios bursátiles, la Superintendencia, fácilmente, hubiera podido advertir a los inversionistas sobre el engaño.


La responsabilidad de que esto pasara, creo, es compartida. El Presidente de la República en todo este proceso ha brillado por su ausencia y la Bolsa de Valores de Colombia actuó siempre con un silencio cómplice. Según la Constitución, en el artículo 189 numeral 24 una de las funciones del presidente es “Ejercer, de acuerdo con la ley, la inspección, vigilancia y control sobre las personas que realicen actividades financiera, bursátil, aseguradora y cualquier otra relacionada con el manejo, aprovechamiento o inversión de recursos captados del público”.


Pero la familia Jaramillo ha sido amiga del presidente desde hace mucho: financiaron su campaña, estuvieron en su posesión, fueron a la inauguración del aeropuerto. Santos no quiere admitir que hubo una inmensa parte de responsabilidad del gobierno. Eso es admitir que los inversionistas, a quienes los políticos tanto necesitan para hablar de prosperidad y empleo, no pueden confiar en el sistema financiero colombiano. Sin confianza, no hay economía.


Lo poco que sabemos quienes perdimos buena parte de nuestro patrimonio en Interbolsa es por las investigaciones que han hecho los abogados. El estado que debía protegernos se ha limitado a describir la situación: en el Congreso, el Procurador General, Alejandro Ordoñez calificó a Interbolsa de una “pirámide” de estrato 6, haciendo recordar los estragos que causó la popular DMG. Y si todos los que metieron la plata en Interbolsa fueran estrato 6 o 500 ¿acaso no merecemos una defensa? ¿Qué respuesta hay, por ejemplo, para la pareja de adultos mayores españoles que mi padre conoció en una de las reuniones, que le entregaron su plata al Fondo Premium (pensando que la estaban poniendo a salvo de la crisis española) para poder llevar a cabo el tratamiento contra el cáncer de la señora?


* David Sierra es estudiante de Ciencia Política en la Universidad de los Andes. Esta crónica fue hecha para el curso Coyuntura política colombiana.