El conflicto sirio y el incierto futuro de la primavera árabe
Por: Jorge Eduardo Morales
El desarrollo de la guerra civil siria y la desilusión de varios sectores con la 'revolución democrática árabe'

El pasado reciente del conflicto sirio arrancó de manera contemporánea con la denominada “Primavera Árabe”, que tuvo como detonante las protestas en Túnez contra el gobierno de Ben Ali. Esas manifestaciones fueron el inicio de un alzamiento popular que se expandió a varios países, como Egipto, Libia, Yemen, Marruecos y por supuesto la República Árabe Siria.


El 4 de enero de 2011, el fallecimiento de un joven tunecino de 26 años llamado Mohamed Bouazizi, tras una presunta inmolación, fue declarada como el punto de arranque de una serie de protestas que sacuden al mundo árabe, sobre todo a la franja norte de África. La situación de Bouazizi, quien decidió prenderse fuego debido a la pérdida de su empleo y al maltrato policial, fue la mecha que prendió lo que varios medios de comunicación han llamado “la revolución democrática árabe”.


Las conclusiones de dichas protestas ya desencadenaron cambios relevantes en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, donde los máximos líderes de sus gobiernos fueron derrocados o renunciaron. Sin embargo, en Siria el conflicto aún sigue en desarrollo, sumando además nuevas partes a éste. El último bando que hace parte activa del enfrentamiento es el ejército turco.

  Historia reciente del conflicto sirio

 fuente: www.radioelmercurio.com.ec

La familia Al-Assad de se encuentra en el poder desde 1970, cuando el padre de Bashar, Hafez quedó como máximo líder del país tras un golpe de Estado promovido por su partido Baath. Durante 30 años el partido prohibió la participación de la oposición.


En la actualidad la formación del presidente domina el parlamento con 134 de los 143 asientos disponibles, mediante el Frente Nacional Progresista.


La familia del presidente pertenece a la secta alawita, una rama del islamismo chiita, que constituye una minoría de la población siria. Ese hecho ha causado un gran malestar y resentimiento en los chiitas, que constituyen tres cuartas partes de la población del país.


Además de promover un Estado laico en un país de mayoría musulmana, el régimen de al-Assad ha sido acusado de corrupción y restricción de las libertades individuales.


En marzo del 2011 un grupo de estudiantes decidió escribir consignas contra el gobierno de Bashar Al-Asad en la ciudad de Deraa, como consecuencia, los jóvenes fueron detenidos y acusaron a la policía de torturarlos.


Esas denuncias iniciaron una reacción en cadena. Miles de manifestantes salieron en todo el país a protestar y a pedir la renuncia de Al-Assad.


Al igual que en los levantamientos de los otros países, las redes sociales jugaron un papel fundamental en la convocatoria y difusión de nuevas protestas contra el gobierno de turno.


El denominado “Viernes de los Mártires” fue convocado principalmente por Facebook y Twitter. El primero de abril de 2011, cientos de personas salieron a las calles de ciudades y pueblos a protestar contra el gobierno. Las fuerzas militares reprimieron las marchas, en algunos casos con disparos, matando ocho personas en los suburbios de Damasco.


Sin embargo, varios de los opositores al gobierno actual decidieron llevar a cabo su oposición mediante la lucha armada.


  Los indultos de Al-Assad: ¿En búsqueda de simpatía?


Desde que arrancó la guerra civil, el presidente ha promulgado varios indultos para criminales que no hubieran cometido delitos “de sangre”.


Ahora, las amnistías serán para aquellos que no hayan cometido delitos de terrorismo, es decir de luchar con armas contra su gobierno.


Además cambiará la cadena perpetua por una pena de 20 años, y la pena de muerte, por cadena perpetua con trabajos forzados, o bien por largos períodos de encarcelamiento.


Este perdón y cambio de penas para miles de presos llega justo antes de la fiesta musulmana del sacrificio, que se celebrará este viernes y para la cual el mediador internacional enviado por la ONU Brakhdar Brahimi ha pedido una tregua bilateral del fuego, con el objetivo de respetar dicha festividad.


Con estas medidas el mensaje que desea enviar el presidente sirio es que él no está en contra de su pueblo, más bien todo lo contrario, que es compasivo con sus compatriotas, exceptuando obviamente a aquellos que han empuñado las armas en contra de su gobierno.


Para sus opositores, como el abogado Anwar Al-Bunni, el perdón promovido por parte de Al-Assad "descarta a muchas personas, entre ellas, a quienes han participado en delitos de terrorismo y en la rebelión, además de en cualquier acto armado".


  Los actores armados en el conflicto sirio


El Ejército Libre de Sira, comandado por un desertor de la fuerza aérea de ese país, quien se identifica como Riyad Al-Asad, se mostró por primera vez en los medios de comunicación el  29 de julio del 2011, mediante un vídeo en el que declaraban su resistencia armada al mandato del Al-Asad y hacía un llamamiento a los demás miembros de las fuerzas castrenses para que siguieran su camino e hicieran parte de la resistencia.


El Ejercito Libre hace parte del Consejo Nacional Sirio, que se encuentra conformado también por rebeldes kurdos, mercenarios, rebeldes asirios, el grupo armado Liwaa Al-Umaa y otros desertores del ejército sirio.

Los muyahidines, radicales musulmanes extranjeros  también hacen parte de la resistencia, y de ellos hacen parte grupos como Al Qaeda y Fatah al-Islam.


Por su parte el apoyo internacional hacia la oposición cuenta con gobiernos como el de Turquía, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Catar, Arabia Saudita y voluntarios libios.


En el otro bando, la lucha contra  los revolucionarios está comandada por las fuerzas armadas de Siria, apoyada además por el Partido Comunista de ese país y la facción siria del  Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo armado turco de tendencia marxista, e insurgentes iraquíes.


En el plano internacional el gobierno de Al-Assad cuenta con el apoyo de Hezbolá, una organización islamista libanesa, el gobierno de Irán, así como los de Venezuela, Rusia y Corea del Norte.


No obstante, el conflicto sirio parece estar lejos de llegar a una definición, tras 18 meses, aún no se vislumbra la capitulación de ninguno de los bandos ni una salida negociada a la guerra civil.


  El incierto futuro de la primavera árabe

 fuente: www.correodigital.com


Desde que empezaron en Túnez en el año 2010, la denominada primavera árabe ha recorrido 17 países, en cinco de ellos (Túnez, Libia, Egipto, Yemen y Jordania) el gobierno ha sido derrocado o ha renunciado, en otros, los mandatarios han tomado medidas para palear el inconformismo, como el fin del Estado de sitio en Argelia y el aumento del salario mínimo en Omán.


Sin embargo, hasta ahora las consecuencias de los levantamientos populares no se han terminado de ver y los gobiernos occidentales han sido acusados de tener una doble moral frente a este suceso.


El apoyo que algunos de los gobiernos de los países occidentales ha dado a los manifestantes, se contradice con la imagen de Obama, Sarkozy, Berlusconi o Blair estrechando la mano de Muamar el Gadafi hace apenas algunos años atrás. Muchos se preguntan por qué cambió todo tan rápido.


A pesar de que varios gobiernos de la Unión Europea y Estados Unidos no tenían problemas con gobiernos “no democráticos” del norte de África y de la península arábiga, su posicióncambió y decidieron apoyar a la insurrección armada en Siria Y Libia.


Ese giro de rumbo puede ser percibido como un apoyo a quienes ahora luchan por gobiernos con elecciones libres y derechos individuales;pasaron de tener relaciones cercanas con autócratas, a financiar a los revolucionarios armados.


Sin embargo, varios analistas no ven la primavera árabe como un simple inconformismo relacionado con motivaciones políticas y sociales, sino también por factores religiosos, y si bien el islam no ha sido la bandera más reluciente del descontento popular, si puede ser la parte más preparada para recoger los frutos de la insatisfacción pública.


Lo que algunos temen, es que las ideas liberales y modernas, promovidas por las nuevas tecnologías, que masificaron la “revolución democrática árabe” terminen en las urnas con victorias musulmanas. Pues en Egipto, Túnez y Marruecos los musulmanes se han quedado con el triunfo en las elecciones.


Asimismo organizaciones cristianas que viven en países en donde la primavera ha salido ganadora, han denunciado ataques en su contra y persecuciones por parte de los nuevos dirigentes.“En los países donde ha triunfado la primavera árabe, la caída de esos regímenes no ha supuesto la llegada de una libertad para las minorías”, afirmó el español Javier Fariñas, responsable de comunicación de la Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).


Si bien en algunos países aparentemente el desenlace de la primavera árabe parece que ha pasado para darle espacio a una conclusión, con nuevos mandatarios y reglas, habrá que esperar para saber si realmente va a cambiar para todos aquellos que vieron restringidos sus derechos durante los gobiernos anteriores, o simplemente los que llegaron (y llegarán al poder) recuperaron sus derechos para quitárselos a otros.